Una tarde en la iglesia
El otro dia una amiga me comentó que había un espectáculo en una iglesia de Redmond. Se trataba de un árbol de Navidad gigante con un coro que canta canciones de Navidad. Entrada gratuita. El espectáculo se hacía llamar Somewhere in my Memory.
Sobre el papel, parecía interesante, así que curioseé por la web y vi que lo organizaba la “Overlake Christian Church”. Una iglesia cristiana. Bueno, es gratis, no debe ser peligroso. Si vemos que nos atacan, nos damos media vuelta y nos volvemos. Mi mujer y yo decidimos ir a ver qué pasaba. Al fin al cabo, al dia siguiente se iba de viaje unos dias y nos apetecía hacer algo especial esa tarde para celebrar que habíamos aprobado el carnet de conducir americano.
Cuando llegamos al recinto, nos encontramos en un gigantesco parking con un descomunal edificio al fondo, que podía ser el hospital de mi pueblo. Señalizaciones precisas, personal con chalecos reflectantes guiándote por el aparcamiento. Llegamos al edificio. Suponemos que es la iglesia. Nos reciben varias personas diseminadas a lo largo del camino con un Merry Christmas, Thank you for coming y demás.
Tras agenciarnos con un panfleto del espectáculo donde aparecía el Pastor de la parroquia junto con su señora, explicaciones de la “perfomance” y empresas suministradoras, llegamos al auditorio.
¡Joder con el auditorio!
El palacio de los deportes del Real Madrid es un patio de colegio comparado con esto. ¿Qué iglesia era esta, dijiste? Un auditorio compuesto de un enorme patio de butacas y un anfiteatro con capacidad para unas 7000 personas. El escenario estaba orlado con sendas pantallas de televisión gigantes que ofrecían en tiempo real las imágenes que se sucedían en dicho escenario. Al fondo, un enorme árbol de Navidad de unos 10 metros de altura.
Son las 7,30 en punto de la tarde. Comienza la música y se apagan las luces. Un foco de luz blanca enfoca a los presentadores y los aplausos invaden el recinto. Es el Pastor y su ayudante que dan la bienvenida a todos y dan comienzo al espectáculo. Un espectáculo donde participan cientos de personas, voluntarios, personal técnico. Un árbol de varios pisos donde, a modo de adornos, se ven las caras de los miembros del coro, todos ellos dentro de una red compuesta por 40.000 luces de colores. Cámaras de televisión, potentes sistemas de sonido, las dos pantallas gigantes, una orquesta profesional que ni la de RTVE del maestro Asensio. Bailarines, perfecta escenografía, canciones originales, cantantes profesionales y coro de niños también. Y un excelente desarrollo de la obra según el corte Hollywoodiense.
En definitiva, todo un espectáculo americano al más genuino estilo de la entrega de los Oscars. Impresionante. Una voluntaria me pidió permiso para fregar las babas que me caían por la boca y manchaban el impoluto tapizado del suelo del auditorio.
Al término de la función, unas palabritas del Pastor, que seamos buenos, que la Navidad es para disfrutarla, que Cristo murió por nosotros, etc. También nos sugirieron que recortáramos parte del folleto que se nos entregó y rellenáramos la encuesta y dejáramos nuestros problemas escritos para que pudieran rezar por nosotros. Nos despidieron con un refrigerio a la salida, servido por voluntarios de la iglesia. De nuevo merrys christmas por doquier, sonrisas, gracias por venir, etc. Guías a la salida del parking. Se pueden hacer consultas pastorales por internet y te puedes bajar las canciones del espectáculo en formato Mp3 para el iPod (versión previa disponible en la página web de la iglesia).
Los que me conocen personalmente estarán esperando mi suculenta valoración al respecto. Algo del tipo ¿de dónde sacarán la pasta estos? ó ¿qué oscuras intenciones esconderán?
Después de asistir a esta escena, he de confesar que aún no tengo la valoración. Todo lo más, escribo estas líneas aún obnubilado por lo que ayer me pasó. Estuvo bien, me gustó. Sí, te dicen que ellos están ahí y que les consideres, pero eso no es malo. Me han regalado una tarde estupenda, me han invitado a cookies y me lo he pasado muy bien.
¿Qué quieren mi alma?
Ya.
Y yo me digo… ¿y quién no?
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Somewhere in My Memory – Home Alone Theme Candles in the window, Precious moments, Somewhere in my memory, (la musiquilla la tienes aquí) |





Entiendo que, si no echas de menos los “shurros”, tampoco habrás echado en falta una buena “zambomba” en el espectáculo…pero ¡ coño!…no me digas que todo este montaje sin una botella de anís el mono para rascarla, ¡no es de juzgado de guardia!.
Te reconozco, ahora que no me oye nadie, que me acabo de pillar un cd de villancicos españoles (la burra, chiquirritín, el tamborilero, etc) para volverme a mi sitio…