Los que vivimos en estas latitudes tenemos la suerte de contar con la compañía de un ilustre compatriota. Y digo suerte porque es de esas personas que uno presume de conocer.  Un tío joven, casado, con dos hijos. Amante de su familia y de su trabajo, sencillo, amable y discreto. Buena gente. Me refiero a Gabi Campanario.

De origen extremeño, creció en Cataluña y se formó en Navarra. Ha trabajado en España, Portugal y finalmente en EEUU. Ahora mismo lo tenemos en Seattle donde trabaja como ilustrador del Seattle Times. Sobre la calidad profesional de su trabajo no soy yo una voz autorizada, ya lo hacen otros más preparados que yo, como Cuatro Tipos, Moleskinerie o Juan Antonio Giner. Personalmente, sus ilustraciones me encantan, la sencillez de sus trazos, el arte para captar la belleza de lo cotidiano, etc pero lo que más me gusta es el amor que transmite con su arte, especialmente en los regalos que les hace a sus hijos, como el alfabeto español realizado con caras o el último cumpleaños de su hijo mayor (una incansable máquina de jugar…)

image Este hombre es tan discreto que en su blog no hace alarde los trabajos que el Seattle Times publica. Pero aquellos que disfrutan con este mundo tienen la suerte de poder analizar no sólo el resultado final sino los bosquejos, los primeros trazos, los estudios previos de la composición. Incluso, a veces, también nos enseña los diseños rechazados por él mismo (a veces no entiendo por qué, porque son cojonudos, pero ya sabemos que el arte… es lo que tiene).

Así que no me he podido resistir a escribir sobre él y a compartir con los lectores de Mi Ciénaga su trabajo, del que podéis disfrutar en su blog y en su galería de Flickr.



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