Concierto, vino y vestidos largos
Una noche más estos americanos, inventores del fast-food, amantes de la guerra en desiertos lejanos y de la incultura me han vuelto a sorprender con un ejercicio de sensibilidad propio de la más refinada de las civilizaciones.
Anoche asistí a un concierto de la Seattle Symphony en el Benaroya Hall de Seattle. Se trataba de uno de los conciertos de la serie Coming to America que se celebra desde el pasado 28 de mayo y acaba el 7 de junio. Esta serie rinde homenaje a aquellos músicos que inmigraron a los EEUU en el periodo de entreguerras, como Igor Stravinski, Bohuslav Martinu o Erich Korngold.
El concierto constaba de dos partes: la primera, con un par de temas pertenecientes a los dos últimos compositores citados anteriormente nos dio la oportunidad de levitar ante la magistral interpretación de Stefan Jackiw con su Stradivarius “Kiessewetter” de 1721 (prestado por la Stradivari Society of Chicago) al que arrancó notas desconocidas hasta el momento por el oído de un ser humano mortal.
Para recuperarnos del aterrizaje tras la soberbia interpretación, dimos cuenta en el intermedio de una copita de vino gracias a la Sociedad de Amigos de la Seattle Symphony llamada “Viva la Música” a la que pertenezco. La segunda parte del concierto consistía en la interpretación de una obra llamada Genesis Suite, cuya historia es no menos que curiosa. Resulta que un músico neoyorkino, Nathaniel Shilkret, se pone de acuerdo con otros músicos que inmigraron a EEUU procedentes de la Europa fascista. La idea fue ponerle música al libro del Génesis. Así, diferentes estilos musicales convergieron en una ecléctica composición la cual incluía partes narradas y cuya presentación tuvo lugar con bastante éxito en Los Angeles, en 1945. Desgraciadamente, un incendio destruyó la casa de Shilkret y se perdieron las partituras originales (no había fotocopiadoras, claro).
Hace unos diez años, una sociedad llamada Milken Archive for American Jewish Music encarga a un tal Patrick Russ que busque otras copias que pudieran existir de los manuscritos y que se ayude también de una grabación existente para restaurarla nota a nota. Finalmente lo consigue encontrando partituras en museos y bibliotecas, incluyendo la Biblioteca del Congreso de los EEUU y grabaciones sueltas. Se consigue realizar una nueva grabación digitalizada bajo la dirección de Gerard Schwarz, a la postre, director de la Seattle Symphony. La historia la podéis leer completa aquí.
Y así pudimos asistir a la audición de la Genesis Suite, bajo la batuta del citado director y los angelicales coros de la University of Washington y las voces de los oscarizados F. Murray Abraham y Patty Duke. Noche de concierto, vestidos largos y copa de vino del Columbia Valley, aquí, en Seattle.






Ei!!! Sólo paso por aquí para hacer una visita. Estaba de paseo por este ciberespacio (te visito, niño, te visito, pero nunca me dejaba escribir un comentario porque no soy poseedora de no sé que Windows-espacial….), en fin, que hoy andaba de paseo y me encuentro contigo en El Blog para Aprender inglés!!!! Eres internacional, xiquillo, que andas en tós lados. (muy bueno el artículo, cuanta razón tienes).
Y sigo, que me enrollo, te iba dejar un comment allí, ya que aquí no puedo, y ahora resulta que aquí sí que puedo.
Resumiendo, que me reí mucho con tus house-problems, y me encanta saber que todo os va bien.
Un saludo, que aunque parezca mentira, os miss a lot!