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La morriña o el efecto de venirse sólo en cuerpo

Escrito por Mariano Lozano - Thursday, 28 August 200818 comentarios
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¡Cuántas veces no hemos hablado ya de cómo hacer la mudanza desde España o realizar los preparativos para irnos al país destino!. Incluso en nuestro Foro La Charca asistimos hace pocos meses y casi en directo al proceso de preparación del traslado de una familia completa hacia Irlanda. También hemos abordado en Mi Ciénaga el tema de visados, papeleos, documentos, etc. Todo eso está muy bien, y al final te vienes, sí. Te vienes con tus cosas, pero ¿y tu cabeza, dónde te la dejas? ¿Te la traes contigo o se queda “en casa”?

unamuno

“Olas gigantes de la mar bravía
que canta el sueño férreo de Vizcaya,
cunada en el sosiego de esta playa,
os sueña con morriña el alma mía”

Miguel de Unamuno

En este post me gustaría poner el acento en uno de los principales fantasmas con los que se enfrenta el emigrante: la morriña, esto es, echar de menos tu… bueno, exactamente no sé qué se echa de menos:

- la comida, las vacaciones, las horas de descanso…?

- la familia, los amigos, el salir, la vida social…?

- el estilo de vida en general, como España no hay nada, lo bueno que es esto o aquello…?

- etc, etc

La verdad es que esta lista puede ser tan interminable como tú quieras. Puede crecer y crecer como una bola de nieve si decides dejar tu cabeza allí y venirte sólo en cuerpo. Por el contrario puedes decidir adaptarte y aprovechar al máximo las posibilidades que tu nuevo destino te ofrece: nuevos amigos, nuevas recetas de cocina con nuevos ingredientes, nuevas formas de concebir la vida, entenderla y ponerla en práctica, etc. Por tanto, la morriña sólo nos puede generar:

- decepción: siempre estaremos comparando la nueva vida con la anterior, en vez de…vivirla. Nunca acabamos de encontrarle el gusto a las nuevas cosas “porque son peores”. Esto nos genera inseguridad y falta de confianza en nosotros mismos.

- frustración: cada revés se interpretará bajo el prisma de “por qué me tuve que venir” en vez de buscarle soluciones como probablemente harías en tu país. Esto disminuye nuestra autoestima.

- soledad: piensas que atrás te dejaste lo más importante y esta nueva vida no es más que un paréntesis que esperas cerrar pronto. Por tanto, no te integras con los nativos, no haces amigos o si los haces los buscas dentro de comunidades afines o “lo más españoles posibles”. Esto desemboca en el aislamiento.

- desánimo: piensas que cada vez te estás metiendo más y más en un pozo cada vez más hondo y del que no podrás salir lo que te impide ver soluciones con una cabeza fría. Esto nos lleva a la depresión.

Y seguro que hay muchas más cosas, y ninguna positiva a la que nos lleva el hecho de dejarnos el alma en nuestra patria. Mi consejo es intentar venirte en cuerpo y alma y entregarte al nuevo destino, disfrutarás más y lo llevarás mejor. Por Navidad pones a Concha Piquer y a su “En tierra extraña” y echas una lagrimilla, pero por favor, no sufras si no encuentras las habichuelas de garrafón para la paella: inventa la Rattle Snake Paella o el cocido “Missureño”, ya verás qué rico te sale y lo que te vas a reír con la familia cuando lo cuentes.

¿A vosotros os ha dado mucho la morriña? A mí sí, pero se me pasó. ¿Cómo lo llevásteis? ¿Os “trajísteis la cabeza” u os la dejásteis allí también?

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Comentarios:

18 Comments »

  • 1
    CowboyZZ says:

    Yo creo que hay gente que tiene la vida en España, muy sobrevalorada. Para mi quitando la familia, lo demas, me da un poco igual…

    A mi me hace gracia que todavia gente que esta mas cerca de los cuarenta que de los veinte anden hablando de la “marcha guay”, cuando las alternativas de ocio en España consisten en emborracharse para el 90% de la gente.

    De todas formas es curioso, hay mucha gente en España que me dice que me admira, porque ellos nunca se atreverian a emigrar de España, y a mi me extraña porque a mi vivir aqui me parece de lo mas normal.

  • 2
    Polo-Go says:

    [sniff]…Disculpas… Dejad que apague el gramófono [sniff] … : {

    Mariano, he observado las muchas veces que este tema salta al aire en los foros (este y en otros), y no se que puedo aportar sobre el asunto. Lo que sí veo es que las emociones siempre son alteradas para los expatriados al entender que te lanzas a la distancia- temiendo después a lo que puedas dejar atrás.

    De mi propia experiencia, he convivido una emoción similar. Pero lo que me resuena al final resulta ser un verso del guionista y escritor James Agee (proveniente de Tennessee), en el que dice:

    “How far we all come. How far we all come away from ourselves….You can never go home again.” (A Death in the Family, 1957)

    Y cuanto he tratado de dorarme la píldora en esto, pero parecen ser sabias las palabras. De verdad creo que no se puede regresar a casa -bueno, espiritual y emocionalmente, claro. Y me ocurrió recientemente cuando tuve tiempo extendido por el trabajo en Miami- mi previo hogar de muchos años atrás. Al regreso a donde moraba yo cuando joven, pues dado al vistazo he chocado con la realidad y di marcha atrás.

    Ahora analizando yo el suceso recientemente (después del trauma y recobro), entiendo yo que venia sufriendo con síntomas de tu esbozo [la decepción], y en parte no me dejo prorrogar mi tiempo si de veras me proponía a quedarme. Así que para los efectos, es mejor darse al agua si estas atrevido para nadar- y olvidate de la toalla que mejor te encuentras una más bonita en el otro lado del mar! Pero no marches atrás en el agua- a no ser que te ahogues!… [sniff]

  • 3
    mortiziia says:

    Yo, por suerte o por desgracia, tengo la cabeza fuera de España desde que tuve uso de razón, así que desplazar el cuerpo nunca ha sido problema. Lo difícil es mudarte al completo, cabeza+cuerpo, pues la mudanza física, engorro incluido, no es más que un trámite.

    Con respecto a lo que dice Cowboy de la marcha guay… una amiga a la que he visto recientemente sigue comportándose como cuando tenía 15 años: fines de semana de botellón, lo que más importa es pillarse un buen ciego y que haga solecito todo el año, y todo eso no lo hay en ninguna parte que no sea España… al menos no lo hay para personas en la treintena con hipoteca y unas responsabilidades como las que ella tiene o tendría en cualquier otra parte del mundo. En España puede permitirse una vida de infantilismo y marcha guay, en el Reino Unido por ejemplo no podría estar pagándose la hipoteca desde la casita de sus padres, en la que no pone un duro, y metiéndose de todo los fines de semana, porque los padres la habrían largado sin contemplaciones. En el Reino Unido y en todas partes, creo yo; las únicas familias de trabajadores que resisten y mantienen a los hijos así se encuentran en España.

  • 4
    mortiziia says:

    *^^* perdón por irme por las ramas, como siempre. Tengo que confesar que en ESTE preciso instante estoy echando mucho de menos un plato de lomo embuchado y queso manchego semicurado… xDDDDDDD

  • 5
    Luisa says:

    Yo no tuve morriña al venirme a EEUU, pero cuando me mude de California a Japon, estuve fatal por un par de meses. Es que Japon era totalmente diferente a todo lo que habia conocido. Eso si, al volver de Japon a EEUU (esta vez a la costa este) me paso lo mismo.

  • 6
    mortiziia says:

    La idea de Luisa y lo totalmente diferente me ha hecho pensar en esto: creo que es imposible dejarse la morriña o las comparaciones con el lugar anterior atrás si existe una barrera cultural e idiomática en el nuevo destino. Y con barrera cultural e idiomática no me refiero a las pequeñas frustraciones que puede suponer la comunicación en un segundo o tercer idioma al principio, ni en la sorpresa de que las cervezas sean más grandes o se conduzca por el otro lado de la carretera, sino la de estar en un sitio cuyo idioma no conoces en absoluto, el hecho de que estén pasando cosas a tu alrededor a las que tú seas completamente ajeno – avisos en el transporte público, carteles, festivos, todo. Para mí el idioma es probablemente lo más significativo en el cambio: sé que no podría sentirme a gusto en un país en cuyo idioma no fuera capaz de mantener una conversación. Si lo aprendiera con el tiempo terminaría por adaptarme, ya que el vínculo de la morriña no lo tengo exactamente con la madre patria, sino con mi calidad de vida: si estoy bien en un sitio, no me quedará otra que echarlo de menos si en el siguiente no me encuentro en un nivel equivalente de satisfacción, y sin el idioma yo no puedo sentirme satisfecha. Hay gente que puede llevar una existencia plena en cualquier parte del mundo sin esta condición, están un paso más allá de lo que soy capaz. Probablemente en Japón, en Indonesia o en Armenia (o en X) echaría mucho de menos a mis amigos, mi cuartito morado en casa de mis padres y quién sabe cuántas otras cosas.

  • 7
    kaplan says:

    Por alusión debo decir algo. Aunque por el tiempo que llevamos fuera se podría decir que estamos en la fase de “subidón” donde todo es bueno, creo que somos más bien realistas (y no me vale eso de que los pesimistas se definen como realistas). Desde el primer día vemos cosas buenas y otras menos buenas, como es lógico. Pero entiendo que cuando uno da el paso de emigrar, especialmente si se tiene cierta edad o si lo hace con toda la familia, lo hace tras un análisis detenido de su situación en general y tiene buenos motivos para hacerlo. Esto no significa que no haya cosas que se echen de menos, especialmente a la familia y algunos amigos, pero sí que hay una serie de factores “preferibles” en el destino elegido.
    Pero creo que es muy importante todo lo escrito por Mariano, y lo estoy viendo en algunas personas con las que coincido en la academia de inglés.
    Así que lo mejor que puedo decir es piénsalo bien y cuando des el paso hazlo con decisión y confianza, mirando hacia delante.

  • 8
    Gemma says:

    No es que tuviera morriña cuando llegue, es que los tres primero meses le di tan por saco a Ferran que creo que llegue acabar con su paciencia (creo que se planteo hasta volver), absolutamente todo era peor aquí, no encontraba nada que me gustara, y para ese cocido pues claro en Spain hay de todo…..y aquí que le iba a echar. Pero bueno creo que me hice adulta y como dice Mariano empecé a disfrutar de lo de aquí…….

  • 9
    Reena says:

    La morriña es una etapa por la que todos pasamos en algunos momentos. Es difícil dejarla atrás cuando llega pero es un trabajo diario. Por mucho que te integres siempre aparece un día u otro y hay que tener recursos para hacer que se vaya y no llegar a la depresión.

    Está relacionado con las etapas de las que hablabas el otro día. Esta puede ser una de ellas…de la que se sale o no.

  • 10
    CowboyZZ says:

    Pues que quereis que os diga, yo conoci gente de España que se paso TODOS los dias protestando y dando por cu.o, y agobiando a los demas espaniardos con que se querian volver a España y ahora que se volvieron, dicen que se quieren volver.

    Una pregunta a Marianoh! y al resto, ¿cuando creeis que “dejas” de ser de España y empiezas a ser del pais en donde vives? O mejor dicho, en que momento decides que ya no puedes volver. En que momento “tu” cambias y “la España” que conociste cambia.

    Seis meses, un año, dos años….?

    La primera vez que fui a Londres, me volvi a España corriendo, como si hubiera salido de un sitio malo, y en cambio, desde que me vine a Estados Unidos, cada dia me cuesta mas volver a España.

  • 11
    Mariano says:

    Muchas gracias a todos por los comentarios. La verdad es que creo que estamos de acuerdo en que, si inevitable durante un tiempo, la morriña es mala compañía para el emigrante.

    Lo cual no implica una renuncia a tus raíces y esas cosas que suenan tan antipatrióticas :-)

  • 12
    CowboyZZ says:

    Pero por lo que he observado en otros extranjeros, sobre todo ingleses y australianos, cada vez les cuesta mas volver a sus paises. Y muchos hijos de emigrantes ya no se consideran de los paises de sus padres, aunque vuelvan a Mexico o a El Salvador o a Filipinas cada cierto tiempo.

    Si no es cuestion de patriotismo, seguro que a muchos emigrantes en España les pasa igual.

    Ademas, que mania de seguir mirando al pasado, tenemos que mirar al futuro, coño.

  • 13
    Mariano says:

    Caray, Cowboy, nos hemos cruzado con los comentarios y no te he visto pasar. Cachis…

    Sobre tu pregunta, creo que es un buen tema. Sobre eso quizás tú tienes más experiencia que yo. Una respuesta que se me ocurre, y es harto cruda, es que cuando no tengas padres a quienes enterrar y te dé igual ir o no ir, se puede considerar que “eres ya de aquí”.

  • 14
    CowboyZZ says:

    Mariano tienes razon, aunque parezca excesivo, pero yo quiero mucho a mi familia y aun asi, ya no es la ilusion de antes de subirse al avion porque volvias a España… sera el matrimonio? ;)

  • 15
    Mariano says:

    Cowboy, tú sabes que el matrimonio “cualifica” como “bien exportable” a cualquier país del mundo, duty free y convalidable a todos los efectos :-D

  • 16

    Hay una cosa tambien a tener en cuenta, que no ocurria antes: ahora hay aviones, internet, TVE Internacional, montones de cosas que ayudan a mantener el contacto con el pais de origen mas intensamente. Los emigrantes de antes, dejaban su pais de origen mas “del todo”, mientras que ahora aunque te integres, puedes mantener tus raices. Cuando me mude a California en el ‘91, no habia internet, no habia http://www.latienda.com (comida española en EEUU), ni podia leer El Pais por internet, ni ver Informe Semanal por TVE Internacional. Aunque este super integrada aqui, me mantengo muy “al loro” de lo que pasa en España. Esto no pasaba antes.

  • 17
    Alex says:

    Muy interesante el post y los comentarios. Aunque no soy emigrante me gusta leer los puntos de vista de las personas que si lo son. Creo que a los humanos como al resto de los animales nos afecta los cambios de las circunstancias del entorno de nuestras vidas.

    Saludos.

  • 18
    CowboyZZ says:

    Otro tema interesante, aunque mas personal es como afecta la emigracion a las parejas y a los individuos, porque aqui he visto de todo entre españoles:

    -Parejas que vinieron juntas de España y se divorciaron aqui, y ahora se han casado de nuevo con personas de aqui.

    -Una pareja de española y americano, casados viviendo en España,cuando vinieron aqui, ella de profe visitante, se divorciaron y el se volvio a España y ella se quedo aqui.

    -Parejas de hecho que se rompieron porque uno queria quedarse y el otro queria volver a España (a lo mejor es apreciacion personal, pero en general las mujeres se querian volver y los hombres no).

    -Y luego, los que vinimos y nos casamos con gente del pais extranjero como Sabino o yo y ya no volvimos.

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