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Las seis cosas que te debes callar si vives en Seattle

Escrito por Mariano Lozano - Sunday, 14 June 20099 comentarios

ciclista ballard Seattle es una ciudad que no sabe decir que no (fíjate de hecho en la de veces que hemos tenido que decir Sí para que pongan el monorail…). Pero eso no quiere decir que seamos una ciudad donde no sepamos decir NO.

Aquellos que acaben de llegar a la ciudad se encontrarán con que somos una mina de prejuicios y de lo políticamente correcto hasta el punto de que la ciudad que en un principio te acoge con calor, rápidamente te puede dar la espalda. Para evitar la decepción, veamos la lista de las cosas que uno no debe decir en una conversación normal a no ser que quiera tener la sensación de cómo pasa en ese momento un ángel y todo el mundo a tu alrededor calla cuando abres la boca. Ah, y no olvides imprimir este artículo y repasarlo de vez en cuando si quieres evitar una paliza por cargarte el planeta. Ahí va:

1. “Reciclar es un rollazo”. Ehhh cuidado que vienen curvas.  Nada de quejas por separar las cáscaras de sandía de los Kleenex. Aquel que suspire por aquellos viejos tiempos en los que la basura era eso, basura, está condenado a reciclarse en el Averno. Seattle es una ciudad de recicladores urbanos, por eso somos moralmente superiores a cualquier semejante. Separa tu basura en 50 contenedores diferentes y realiza la tarea con una sonrisa, o serás sospechoso de ser propietario de un 4×4.

2. “Bellevue es genial”.  La gente de Seattle se puede dejar caer de tiendas por el Bellevue Square Mall de vez en cuando, pero eso sí, sin que ningún conocido se entere.  A pesar de que Bellevue se esté convirtiendo en una ciudad densa, gay-friendly y modelo de crecimiento urbano sostenido, Seattle jamás la verá como otra cosa que no sea un generador de basura y polución por no compartir el coche, lo cual está causando la muerte del planeta. Para un seattlelita, el Eastside sería como un Agosto sin sol y Bellevue un Gandía sin playa. Un seattlelita que se precie, jamás se sentirá seguro en “el lado oscuro”, en tierra de “los otros”.

3. “¿Te apetece pasarte y cenar con nosotros?” o el mito del “amable seattlelita”. Los seattlelitas somos amigables, pero no tanto como para querer conocerte demasiado. Hace poco, uno que se instaló en Seattle hace unos meses me contó que se quedó hecho polvo cuando sus amigos empezaron a pasar de él justo cuando más los necesitaba al morir su pareja. Otro me contó que recién llegado a la ciudad invitó a sus vecinos a una barbacoa para conocerse. Sólo apareció una persona (a mí me parece todo un éxito, pero bueno…). En Seattle tenemos una palabra para definir a aquel que invita a desconocidos: acosador. Sí, maldice nuestras raíces nórdico-asiáticas o el hecho de que Ted Bundy o D.B. Cooper puedan vivir en la puerta de al lado, pero ser demasiado amigable te puede acarrear una orden de “alejamiento temporal”.

4. “Me gusta más conducir que pedalear”. ¿Pero qué dices? ¿es que no va contigo lo de la muerte del planeta? Primero, aquí la gente considera el coche como un mal necesario en el mejor de los casos. Tú ni lo lavas, ni lo tuneas ni presumes de él. Nada de pasear en él a chicas monas en bikini por el barrio. Los colores deben ser discretos (oscuros, plata o azul claro) y prácticos (un Volvo wagon del 84, por ejemplo). Es más, conducirás tu coche tan poco como sea posible y, en el caso de que lo hagas, jamás mostrarás cara de placer. Segundo: pedalear es sano y te conviene. Perder peso para ti será perder peso para la Madre Tierra. Si de pronto te da un jamacuco coronario subiendo una de las cuestas, relájate, Seattle está considerado como el mejor lugar para tener un ataque al corazón según la revista de la Asociación Americana de Médicos. Estás en la ciudad donde los anarquistas del pedal pegaron una paliza a uno que pretendía sacar su coche del garaje. Así que pedalea y disfruta, ok?

5. “Oiga, su perro se ha cagado en mis zapatos”. Vamos a ver, mira: en Seattle, las mascotas también son gente, incluso los chihuahuas. Verás perros en la tienda, en el bar, bajo tu silla, en el probador de al lado: no tienes derecho a quejarte porque eso denotará tu crueldad con los animales. Y no te cuento si encima el chucho es el de un ciego o un impedido, tu actitud se consideraría degradante. Pelos, pelusas, alergias, babas, cacas: no hay diferencia con lo que todos los días te encuentras en el Metro. Así que no seas inconsciente, que esa plasta que tienes bajo tu asiento está esperando que abras el pico para que encima te caiga una demanda.

6. “Soy republicano”. A ver. Hoy día no hay camino más rápido hacia el psiquiátrico que soltar “eso” en medio de Seattle. Aquí no se ven republicanos desde hace 40 años. La mayoría de la gente de Seattle jamás ha conocido nunca a ningún republicano, si acaso alguna vez supo de alguno que fue el que les votó en alguna convocatoria electoral. Admitir ser republicano es toda una declaración de guerra a los recicladores, ciclistas, mascoteros y urbanitas solitarios entre los que vives. Mira, si no te quieres comprometer voluntariamente a ser uno más de los nuestros, lo mejor es que te mudes a Bellevue, donde puedes elegir el ritmo al que te quieres cargar el planeta.

KNUTE BERGEREste artículo está traducido con permiso expreso del autor y es una traducción libre y adaptada del original escrito por Knute Berger y publicado el 11 de junio de 2009 en el diario Crosscut. Berger tiene su propio blog, escribe su columna Gray Matters para el Seattle magazine y es invitado especial todos los viernes en KUOW-FM (94.9). Su nuevo libro, Pugetopolis: A Mossback Takes On Growth Addicts, Weather Wimps, and the Myth of Seattle Nice, se acaba de publicar por Sasquatch Books. Foto: Adam Weintraub


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Comentarios:

9 comentarios »

  • 1
    Polo-Go says:

    [Comentario dirigida hacia el articulo original]
    No creo que los Seattle-istas de veras tengan que preocuparse mucho con Ted Bundy como vecino. Según entiendo, este se ha retirado permanentemente en La Florida… ; )

    Pero a lo mejor si deberían pegar ojo a estos otros ‘candidatos’ a la cordialidad comunal:

    http://www.seattlepi.com/local/109337_serial20.shtml

    … y paso el enlace sin caer ante el morbo del cotilleo sensacionalista, OK? So don’t freak out!

  • 2

    ¿Dice lo de Gandía sin playa? No creo… no creo… :D

  • 3
    Teresa says:

    Los puntos están ben, ojalá todo el mundo fuera así de ecologista, reciclar, tener mascotas.. (bueno mascotas si puede ser educadas que no se hagan sus cosas encima..)(y lo de los anarquistas del pedal muy eco para el español medio seguro), lo que parece que choca mas es el tercer punto. Eso es así de “duro”?

  • 4
    Guillermo says:

    Ya te estaba por felicitar por la nota cuando veo que la escribió ese gringo con cara de Karl Marx! Que desilusión Lozano! ;)

    Un abrazo…

  • 5
    Miguel says:

    Creo que este verano me voy a divertir.Voy a ir a Seattle en el mes de Agosto y uno de mis entretenimientos favoritos es el provocar discretamente a los políticamente correctos.Además yo tengo la ventaja de que no me voy a quedar a vivir allí.

  • 6

    Bueno Miguel, pero no nos dejes en mal lugar. Di que eres francés, así…, para despistar :-D

    • 6.1
      Miguel says:

      Tranquilo Mariano ,como ya he dicho anteriormente me gusta hacerlo ,pero con discrección.Mais c’est sûr,si il faut je suis française.

  • 7

    Jajaja, no quiero ni pensar lo que te diría alguno de Oklahoma o Kentucky de ese listado.

    Sin duda, hay muchos Estados Unidos.

  • 8
    CowboyZZ says:

    Pues lo de siempre, todo mu bonito, pero al final nos tocara pringar a los demas… léase California.

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