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Capuchino no entendía de toros

Escrito por Mariano Lozano - Friday, 10 July 200910 comentarios

 

Capuchino, primer toro de la tarde

Capuchino, primer toro de la tarde

 

Este animal nació de la mano de unos ganaderos para ser muerto a manos de un torero. Le llamaron Capuchino, no sé si porque parecía un café con leche o porque su bella figura recordaba a la de un monje de esa orden.

En el transcurso de ese tiempo, el animal estuvo pastando por las dehesas y campos de España. El no entendía nada ni del toreo ni de la fiesta. Era un animal y no estaba en su naturaleza entender nada.

Hace unos días lo metieron en una caja y lo llevaron a kilómetros de su campo natal: lo llevaron a Pamplona. El tampoco sabía qué era aquello, excepto que estaba rodeado de una valla y el campo para pastar era muy pequeño y sin hierba. Jamás había estado en un sitio así.

Al poco, escuchó un ruido muy grande y, de repente, unas vacas salieron por un lugar donde el campo se ampliaba. Como solía hacer, salió detrás de ellas y se encontró con muchos animales de la misma especie que aquellos que montaban sobre caballos en el campo donde nació. Pero en esta ocasión, estos animales gritaban y le pegaban y le tiraban del rabo, no le silbaban ni le decían piropos. Había muchos, nunca había visto tantos juntos y tan bravos. Aquel campo no era tan tranquilo como la dehesa, donde pastaba con sus hermanos. Aquel campo le daba miedo y sólo quería volverse, pero esos animales no le dejaban. Tuvo que abrirse paso a través de ellos y decirles de algún modo que no quería pastar allí, que le sacaran.

Llegó un momento en el que algunos de esos animales estaban delante, otros detrás y otros a los lados. Le ponían nervioso porque corrían de un sitio a otro, hacia delante y hacia atrás. No le gustaba sentirse rodeado. Sus hermanos se perdieron de vista y él se quedó sólo. Y eso no le gustaba porque le daba miedo sentirse solo y además no veía muy bien. Quería respirar un poco y quitarse todo aquella pesadilla de encima. El era fuerte y lo sabía. Así que el mejor método era dar cabezazos y huir hacia adelante.

Pudo al fin librarse de aquello y consiguió reencontrarse con sus hermanos. No le gustaba correr allí. Se resbalaba y le hacía daño ese campo tan duro. Muy rápidamente llegaron rodeados de esos animales a un campo más grande, pero que tampoco tenía hierba. Había mucho ruido. Felizmente, pasado un rato, descansó de esa pesadilla. Fue cuando el sol ya calentaba menos que le sacaron otra vez a ese campo grande. Había muchos de aquellos animales gritando muy fuerte. Le dolían los oídos. Era ensordecedor. Y estaba completamente solo.

Capuchino no entendía por qué la gente le pitaba. Era un animal, un toro, y los toros no entienden de toros. Que no pueden ir por las calles matando a la gente. Que eso no está bien. Afortunadamente su tortura acabó pronto y pudo encontrarse cara a cara con el alma del único animal que mató en su vida.

Ayer, un joven de 27 años murió de una cornada en el encierro de las fiestas de los Sanfermines de Pamplona. Capuchino era el nombre del toro. Hacía 15 años que no había víctimas mortales en el encierro. Esa misma tarde, se guardó un minuto de silencio por la muerte del joven. A continuación, salió el primer toro de la tarde. La suerte quiso que Capuchino fuera el primero en morir.

Fue bravo e hizo una gran faena.

http://www.elmundo.es/elmundo/2009/07/10/toros/1247253469.html

Foto: Reuters

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Comentarios:

10 comentarios »

  • 1
    kaplan says:

    Muy bonito relato aunque con trágico final. Interesante perspectiva la de mirar la historia desde el punto de vista del bravo animal, y me refiero al toro, pues los “otros” animales que gritan no son tan bravos aunque todos muy animales.
    Lamento enormemente que ayer un joven perdiera su vida y otros pocos fueran heridos. Pero viendo los encierros lo que sorprende es que no haya más tragedias. No sólo hay que evitar a varios animales de alrededor de 600 kilos, bravos, fuertes y con cuernos, sino que hay que hacerlo con una masificación tal que no hay margen de maniobra para los corredores. Y gracias a que la policía impide a los más borrachos que se metan en el recorrido. Está claro que San Fermín ayuda a que estas fiestas no se tiñan más de rojo.

  • 2
    CowboyZZ says:

    Los sanfermines tienen un grave problema, estan demasiado masificados y ya no es una fiesta de los pamploneses (yo vivia alli cuando niño), sino una especie de megabotellon.

  • 3
    cuentarina says:

    Con lágrimas en los ojos, leo hoy tu crónica, esa crónica negra que hacía ya tanto tiempo que no oíamos, un joven con ganas de vivir y enseñado por su padre, corre, como cada año, como ya hacía varios, su carrera de Sanfermines por las calles de esa Pamplona llena de gentes esperando a que lleguen los morlacos después del chupinazo de las 8 de la mañana. Nadie pensaba que esta era la mañana de un negro día en las famosas fiestas de San Fermin, pero el día les estaba esperando a Capuchino…y a Daniel.Tengo que reconocer que no me gustan estas cosas, en mi pueblo se tiran 7 días haciendo estas carreras que no llevan a nada y gastan el dinero que nuestro pueblo no tiene…Pero ayer, precisamente, estuve hablando con el Concejal de festejos y me dice que no pueden quitarles esto a las gentes, sobre todo jóvenes cansados después de largas noches de marcha y alcohol…)Descansen en Paz, joven y morlaco, y quiera Dios en su inmensa sabiduría no dejar que ninguno de los míos caiga en tan triste término. Besos a tod@s.

  • 4
    Manolo says:

    La verdad es que no es tan divertido poniéndote en la piel del animal. Esto me recuerda a este post de Andrés. Desde los bancos tiene gracia, pero no desde la pista. Sobre todo si no eres el torero.

  • 5
    Viñamala says:

    A mí los encierros siempre me han parecido muy peligrosos, no me cobvence esa forma de celebrar las fiestas.

  • 6
    Nélida says:

    Hace 15 años que no moría un humano. No tanto tiempo, que no moría un toro.

    El humano tiene capacidad para decidir. El toro no.

    Como mínimo creo que merece una reflexión.

  • 7

    Lo he dicho ya muchas veces, y me da igual seguir con ello. Los encierros, corridas y en general cualquier espectáculo en el que el toro sea vejado, maltratado, hacinado o carente de sus necesidades mínimas debería estar COMPLETAMENTE prohibido.

    Como dato curioso y a modo de comparación, si voy en el coche sin cinturón me pueden multar… pero no pasa nada si me pongo delante de un toro de 600 kgs.

    La fiesta nacional me da ASCO.

  • 8
    Ramón Galí says:

    ¡¡Marianoooo!!

    ¿Cómo va todo? Sorprendido me has (como diría Yoda) con tu artículo taurino (o anti, jajaj). Tienes una pluma muy fina y me gusta mucho como la usas, de veras. ¿No te has planteado escribir relatos o algo de más envergadura? Con tu bagaje literario tendrías mucho ganado, aunque no sé porqué te animo, con lo jodida que está ya mi competencia, jajaja.

    Yo he corrido algunos encierros locales de más joven pero en ámbitos en los que realmente se podía correr: lo de San Fermín es una completa locura pues que no te pillen los astados no depende de ti. Es cómo si meten a 6 toracos en el metro de Japón en hora punta. Qué forma de morir tan absurda la verdad.

    [...] (ver mail)

    Quiero felicitarte por tu “Green Card” que supongo que no debe ser nada fácil de conseguir y que viene a decir que ya eres medio yankie, jajaaja. Tal y cómo está aquí el panorama no puede sentir más que (una sana) envidia. Debe haber sido un notición para ti. Enhorabuena.

    Un abrazo desde las Españas.

    Ramón

  • 9
    Polo-Go says:

    Una considerada y meditada alegoría redactada aquí; hay que dar alabanza por su merito y perspicacia.

    No comenté en días anteriores por entender lo delicado sobre lo taurino é anti. A lo mejor mi cultura americana no me deja permiso para opinar tampoco- pero si le tengo respeto lo taurino. Los ‘Fermines’ es otra cosa, que mas he escuchado en los últimos anos reportes sobre su deterioración a botellón y caótico riesgo total.

    Los eventos de corrida es lo que entiendo ver sus cosillas- detalles que no son percibidas fácilmente al momento de que tratas de sobrepasar tu repulsión a las injusticias atestiguadas ante el animal. Para entender, la mayoría en EEUU concuerda a no dar el razonamiento a tales celebraciones (igual como Capuchino tampoco se lo daba).
    Aunque tengo mis pésames por lo ocurrido a la vida del joven Navarro, me intrigó la vicisitud de que fuera un Romero – y conocido de estos eventos- el que derramara su sangre en una notada tradición dicha pagana y de tiempos antiguos. Estos son de las ‘cosillas’ que me da a meditar y quizás entender, sea las opiniones y sentimientos que existan sobre lo taurino.

  • 10
    pobre toro says:

    Pues menuda mierda de fiesta. esto invita a reflaxionar. Si, el texto muy bien redactado y todo lo que tu quieras, pero ponte en la piel del animal. ¿Que pasa que porque haya matado a un chico también ha de morir? Siento lo del chico pero es que los animales son para estar en su habitat, no para hacer “judirías” con ellos y sobretodo, maltratarlos. No se como después de ves esta imagen, aún haya gente que haga cola para ir a ver esa “fiesta” nacional.
    Creo que España tiene que madurar.

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