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Viaje por Arizona

Escrito por Mariano Lozano - Tuesday, 4 August 20097 comentarios

Emilia y Mariano Tombstone Hace un par de meses nos estuvimos planteando hacer una escapada a algún lugar cercano a Seattle y pasar allí el puente del 4 de Julio. Así que introdujimos las capitales de los estados cercanos dentro de un bombo y por sorteo salió Phoenix (pronúnciese Fíniks). Algunos amigos me dijeron que sólo debido a un sorteo podría decidir pasar un puente en Phoenix porque de motu propio… hay que tener valor. No pensé yo que fuera para tanto, al fin y al cabo, se suponía que allí se se iba a estar calentito ya que el verano aún no había hecho acto de presencia en la capital del grunge.

Así que nos fuimos para allá con la idea de realizar en dos días, dos rutas diferentes y dejar el tiempo sobrante para conocer Phoenix. Dado que hace un tiempo ya visitamos uno de los platos fuertes del estado de Arizona, el Gran Cañón, nos pareció oportuno utilizar la capital como punto de partida para movernos tanto al norte como al sur.

Hoy cuento algunos de los lugares que visitamos y que creo que pueden ser de interés para aquellos que planeen una visita por las tierras del salvaje oeste.

Paisajes, antiguas tribus, Sedona

La primera ruta te ocupará todo el día y es conocida en las guías como el Heart of Arizona Tour, porque “toca todos los palos”, esto es, nativos indios, fuertes con soldados, paisajes, rodeos, etc. Sales de Phoenix al norte en dirección a Flagstaff, antesala ya del Gran Cañón y en menos de un par de horas ya estás en el inicio de la ruta, en Fort Verde.

Fort Verde está cuidado por miembros del ASP (Arizona State Parks) y voluntarios disfrazados al efecto, y es una primera visita obligada de la ruta. No es un fuerte como el de Vancouver que visitamos cerca de Portland (Oregón), con sus altas murallas hechas de gruesos troncos. Vamos, con el que algunos jugábamos de pequeños para defendernos de los indios (o atacar al 7º de Caballería según el caso). Fort Verde no tiene murallas, pero conserva casi intactos algunos edificios originales, como las casas de los oficiales y suboficiales con muebles originales (1865). El museo vale mucho la pena, con piezas tanto de la vida del día a día como de uniformes de guerra. Junto al fuerte hay un mercado de frutas y verduras que merece la pena visitar aunque sólo sea por recordar cómo olía  una patata de verdad o una lechuga de verdad…

Algo más al norte llegamos a uno de los lugares más encantadores de todo el área, el Montezuma Castle. Llamado así porque se pensaba que estaba hecho por aztecas, realmente lo construyeron y poblaron otros nativos allá por 1100. Consiste en la urbanización, literalmente, de una cueva situada en la ladera de una montaña. Desde ahí se divisa todo un fértil valle y misteriosamente, no se sabe por qué, fue abandonado poco antes de la llegada de los conquistadores españoles. Este tipo de construcción es muy similar al que se encuentra en Mesa Verde (Colorado), al este del Gran Cañón.

Conforme nos enfilamos hacia Sedona, el paisaje se vuelve más caprichoso y las colinas se alargan y estrechan, mostrándose seductoras y obligándote a parar para disfrutarlas con tranquilidad. La magia de sus formas, el color rojo de su superficie y el continuo juego entre el sol y las sombras configuran un paisaje de otro mundo. No es de extrañar que los antiguos nativos de estas tierras pensaran que aquí estaba el origen de la creación y que la primera mujer y hombre fueron creados en este lugar. Curioso entorno para llamarlo Paraíso… Hoy día, alguna iluminada realizó algunos estudios cuya seriedad aún está en duda y demostró que fuerzas telúricas y magnetocósmicas confluían en este curioso lugar. Ello ha valido para que Sedona se llene de hippies, moteros, exclusivos centros de spa, meditación, yoga, urbanizaciones de lujo y demás fuerzas menos cósmicas y más terrenales.

Sedona es hoy un importante centro turístico del que cabe destacar su Tlaquepaque Art Village, donde se encuentran aquellos hippies hoy ya organizados en un bello complejo de compra-venta de arte y diseños exclusivos de lo que quieras.

En los alrededores de Sedona podemos encontrar el Tuzigoot National Monument, un antiguo enclave indio situado sobre una colina. Recuerda en cierto modo a los castros de Asturias y Galicia, probablemente con la misma función defensiva, pero mucho más tardíos que los ibéricos, resultando estos de los primeros siglos del pasado milenio.

Los exploradores españoles no le hicieron mucho caso a esta zona, pues ni había oro ni riquezas de interés. Sin embargo, se descubrió plata y cobre, que se explotó desde 1870 hasta la Primera Guerra Mundial, momento en el que  el cobre alcanzó precios desorbitados y un auge económico sin precedentes sacudió la zona. Jerome se benefició de ello y aún se conservan preciosos edificios de principios de siglo, incluso un cine de época. Y como vino, se fue. La crisis del 29 se llevó de un plumazo toda la riqueza al caer el precio del cobre. Y hasta hoy. Jerome es lugar de encuentro de moteros al estar en un puerto de montaña que hace las delicias de los dos ruedas.

Dicen que Prescott alberga el rodeo más antiguo del país. Los rodeos no son mi especialidad, pero si se da la suerte de que visitas el pueblo justo el 4 de julio, en plenas fiestas del rodeo, te darás cuenta de que el destino te ha sonreído con la posibilidad de respirar el aunténtico espíritu Marlboro; vaqueros, sombreros texanos, muchas barras y estrellas y muchos macho man haciéndose dueños de la ciudad pulgares al cinto.

De cactus, forajidos, Billy el Niño y otras leyendas del lejano Oeste

Se podría decir que no merece la pena hacer casi siete horas de viaje para sólo ver un par de pueblos y algunos cactus. Sin embargo, si esos dos pueblos son Bisbee y Tombstone y los cactus están dentro del desierto de Sonora, a lo mejor ya empezamos a entendernos.

Tras 200 millas de un monótono sube y baja de suaves colinas y praderas al estilo Charles Ingalls y varios radares de las patrullas del sheriff (Ray Ban ad hoc incluídas) llegamos a Bisbee. Pocos pueblos he visto en USA (y ya van siendo unos cuantos) que me recuerden tanto a mi tierra: un pueblo enclavado en una ladera dominando un valle. ¿Increíble? No, es Bisbee. Este pueblo también tiene un glorioso pasado minero, y también hizo mucho dinero con el cobre. Hoy sigue viviendo de una explotación cuprífera adelaña, de los turistas que vienen a ver el Bisbee Mining and Historical Museum y a comprar artesanía hecha de minerales y piedras semipreciosas. El lugar es escantador y merece la pena hacer una parada en alguno de los pubs de Main Street para respirar el auténtico ambiente de la ciudad.

Tomando el camino de vuelta, aunque aún nos queda mucho, llegamos a Tombstone, una “ciudad demasiado dura para morir”. Hablar de Tombstone es hacer realidad el sueño de cualquier aficionado al Western y a las leyendas del Wild West. Esto no es un decorado más de mi cinematográfica Almería, es la realidad. Es el lugar histórico (y poco ha cambiado), donde nacieron leyendas como la de OK Corral, con Wyatt Earp y los hermanos Clanton. Forajidos, buscadores de fortuna, jugadores, tramposos y charlatanes hicieron sus correrías por aquí y aún les recuerdan a todos ellos hasta el punto de preservar hasta lo indecible cada rincón, cada mueble y hasta las armas. Se pueden visitar las tumbas de los Clanton y también los de algún ahorcado por error, como reza una lápida: “He was right, we was wrong, but we strung him up, and now he´s gone”.

De vuelta, pudimos visitar algunas cuevas, como las del Kartchner Caverns State Park o conocer la Misión de San Xavier del Bac, origen de la ciudad de Tucson (que no se pronuncia Túkson, ni Tácson sino Tusón), sin embargo preferimos pasar el resto de la tarde en el Saguaro National Park y ver de cerca los enormes Saguaros. Estos cactus son los típicos cactus que uno pinta cuando dibuja una escena del Oeste e ilustra las matrículas de los coches de Arizona. Algunos pueden llegar a medir 8 metros de altura, lo cual les hace muy respetables. Los saguaros se lo toman con calma, crecen lentamente y hasta que no tienen cerca de 70 años no sacan su primera flor. Los mejores ejemplares que vi podían tener unos 200 años. Todo tipo de reptiles, pájaros y mamíferos corretean a sus anchas por estos andurriales hasta el punto que se me hizo casi de noche disfrutando de una de las tardes más maravillosas de los últimos años en compañía del desierto y su soledad.

Otras actividades se pueden realizar por estas latitudes, como visitar Tucson, el enorme museo de aviación situado en las afueras (Pima Air & Space Museum), los Old Tucson Studios o el Titan Missile Museum, que ya hay que tener estómago para visitar un silo de misiles nucleares. Lo que yo saqué de Tucson se escribe en pocas líneas, de hecho se escribe con pocas letras: nada. El Historic District o Presidio District que prometía ser interesante con restos de la época colonial me pareció un suburbio marginal del cinturón industrial de cualquier ciudad, eso sí, con un restaurante mexicano muy pintón y todo pintado de colores chillones.

Phoenix, Scottsdale y ruta del Apache Trail.

Pues sinceramente, Phoenix no tiene mucho o yo no he sabido verlo (a ver si se me van a tirar al cuello como ya hicieron algunos en mi viaje a Boston). Una ciudad grande, muy grande, pero con poco atractivo. Lo mejor es, para mi gusto, el centro de la ciudad donde se encuentra la Heritage Square y poco más. Algunos museos relativamente cerca y se acabó.

Lo mejor lo encontramos ligeramente en las afueras, una antigua ciudad hoy parte del Greater Phoenix llamada Scottsdale. Esta ciudad, más antigua que el propio Phoenix, se fundó por un escrupuloso señor que quería mantenerse lejos del juego y del vicio de los salones. Hoy día es un magnífico lugar para practicar el golf en cualquiera de sus 175 clubs, tomar el sol en cuidadas residencias de mayores y vivir ajeno a la crisis en varios de sus enormes centros comerciales de última generación.

El Apache Trail es una versión condensada del Wild West para aquellos que no tengan tiempo de realizar las rutas descritas al principio de este artículo. Nace al Este de la ciudad, en un lugar llamado Apache Junction y recorre unos 190 km en ruta circular donde podremos buscar la vieja mina de oro perdida de un holandés, pasear a caballo emulando viejos buscadores de fortuna o acercarnos a tomar el fresco en los alrededores del pantano Roosevelt.

Para la próxima

Desde luego, visitar Arizona con base en Phoenix se ha revelado como una regular idea. Basándome en mi experiencia, no dejaría de realizar la ruta de Sedona, pero con base en Flagstaff. Desde allí podría incluir en la visita el Gran Cañón y la ruta de The Four Corners con algo de Utah y Colorado. Igualmente, visitar Tombstone es imprescindible, aunque lo colocaría en una macroruta del Southwestern con Nuevo México. En fin, para la próxima.

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Comentarios:

7 comentarios »

  • 1
    elregio says:

    Curioso lo del tlaquepaque art village, en Jalisco, cerca de Guadalajara México hay una ciudad llamada tlaquepaque famosa también por su artesanía

    http://67.227.139.15/site/index.php?option=com_content&task=view&id=24&Itemid=45

  • 2
    CowboyZZ says:

    Por lo que tengo entendido, Arizona se ha poblado ultimamente por muchos jubilados que buscan un clima seco y por mucha gente huyendo de California. A mi me gusto mucho, el desierto.

  • 3
    pilar says:

    Mariano!,genial estas fotos y las cosillas que cuentas.

  • 4
    Javi A. says:

    JEJEJE !!!

    Creo que he sido la mariposa que ha movido las alas…

    Gracias por tu info.
    Sí, coincido en que Phoenix no tiene nada.
    Nosotros, al planear el viaje que omenzamos mañana, desde el primer momento quitamos Phoenix e introdujimos todo lo que has dicho.
    Vaya! parece ser que hemos acertado !
    Ya te contaremos

    P.D.: espero que hayas recibido “eso”

  • 5

    Hola!
    Muy bonito e interesanete tu blog. Ya te he agregado a mi blogroll.
    Gracias por pasar por mi sitio y dejar tu comentario. Nos estaremos leyendo. ;-)

  • 6
    Javi A. says:

    Al final, estuvimos en Tombstone. Y digo yo: se puede saber qué coño tiene los yankis en la cabeza cuando ponen los horarios de apertura??!?!?!

    A la 1 de la tarde ya estaba cerrado !!!

    Total, que visitamos el pueblo, nos hicimos unas fotos, y nos tomamos una zarzaparrilla en el Saloon, pero de foto old-time nada.

    Esa foto nos la hicimos, sí, pero en otro pueblo de vaqueros…

    Eso sí, sentí no tener tiempo de visitar Bisbee.

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