3500 kilómetros por la Costa Oeste de EEUU a través de la US-101
Tras once años trabajando con su empresa (seis en España y cinco en EEUU) mi mujer ha decidido iniciar una nueva aventura profesional que se aparta considerablemente del sector de la localización, donde ha trabajado sin tregua desde hace más de 20 años. Coincide en el tiempo con otro proyecto profesional que inicia un servidor y que por cierto, le alejará un poco de su presencia online durante al menos un año. Para empezar esta nueva etapa vital llena de excitantes novedades, decidimos tomarnos varias semanas de vacaciones y darnos el gusto al cuerpo y a los sentidos.
Para ello, nos tomamos un largo fin de semana con unos buenos amigos y nos fuimos a Las Vegas, donde ya habíamos estado y donde siempre va uno a despejarse y a liberar tensiones (Pincha aquí si quieres curiosear sobre nuestra anterior visita a Las Vegas). Tuvimos en esta ocasión tiempo y suerte de asistir a un espectáculo diario, donde el más decepcionante fue el de David Copperfield, quien aparte de hacer aparecer y desaparecer cosas del escenario, también hizo desaparecer unos cuantos dólares de nuestra cartera a cambio de un aburrido show. Sin embargo, Le Rêve y Vegas The Show sí me deleitaron con el auténtico sabor del show-business de las Vegas. Estos espectáculos y el descubrimiento del restaurante Piero de la mano de nuestros amigos fueron la excusa perfecta para volver pronto a Sin City.
Sólo transcurrieron unos días recuperándonos de ese intenso fin de semana cuando decidimos realizar un road-trip. Los viajes por carretera son uno de los mejores modos de conocer Estados Unidos. Pasar y parar por sus pequeños pueblos, conocer el campo y las costas y sus gentes, conducir kilómetros y kilómetros por valles y montañas totalmente deshabitado o mejor dicho, habitado sólo por animales silvestres, es una experiencia que debe hacerse con la máxima frecuencia posible. Reconozco que me corroía la malsana envidia española cuando leía las crónicas de Roi por el Southwest o las de Linóleo por las tierras del Midwest, o me maravillaban las fotografías que capturaba Javi a lomos de su camión de nosecuántos ejes. Así que decidimos rehacer ligeramente la maleta que aún no habíamos deshecho de nuestro viaje a Las Vegas, llenamos el depósito del Jeep Liberty y… emprendimos camino al Sur, al solecito :-)
Dos de los míticos viajes que la gente tiene en la cabeza cuando piensa en los road-trip de EEUU son la ruta 66 que atraviesa el país de este a oeste (o al revés) y la 101 (también llamada Camino Real o Pacific Highway) que recorre casi toda la costa oeste. Hay que dejar claro que la gente mitifica en exceso esto del sabor auténtico y estas cosas que salen en el cine, pero no voy a ser yo quien le quite la ilusión a quien quiera hacerlo.
La 101 comienza en Los Angeles y acaba en Olympia, capital del estado de Washington, al sur de Seattle. Hay una extensión que llega al norte hasta Vancouver y otra extensión al sur que te lleva de Los Angeles a San Diego. La mayor parte del recorrido va costeando paralelamente a la autopista I-5, de mayor tráfico y trazado más directo. Hace un tiempo ya recorrí parte de la ruta, tanto en la Olympic Peninsula como en la costa norte de Oregón, así que inicié directamente el viaje desde Astoria hacia el sur sin tocar el ajetreado San Francisco. Y esto es lo que vamos a ver.
Oregón
La costa de Oregón está plagada de innumerables playas y rincones idílicos con escarpados acantilados y farallones que emergen del agua. Las aguas del Pacífico son bastante agitadas y frías, lo cual resulta en paisajes de enormes playas concurridas por algunos beachcombers (buscadores de conchas y ágatas) y paseadores de perros, pero sobre todo por leones marinos y gaviotas. En las estaciones migratorias y algo más alejadas de la playa se dejan ver con facilidad las ballenas grises, expulsando el agua cuando salen a respirar y la reconocible cola cuando toman impulso para sumergirse de nuevo. El avistamiento de ballenas es una de las actividades más populares de todas estas costas y en algunos puntos estratégicos hay miradores preparados con teleobjetivos de a 25 centavos, algo innecesario para muchos locales quienes vienen a la playa pertrechados full-equipe con prismáticos de última tecnología y visión nocturna con el objetivo de divisar los mayores mamíferos de la Tierra. A pesar de estar en la última etapa de la migración sur a norte, no tuvimos la suerte de ver ninguna.
Los pueblos costeros de este estado no son grandes, a excepción de Lincoln City, que se autodenomina la capital de la costa de Oregón. Sin embargo, no tiene ningún interés si quitamos la enorme oferta de moteles con ocean-view (ocean-view quiere decir en inglés, “habitación con vistas al mar”, pero en economía doméstica significa pagar tres veces más por una habitación). Me gustan más otros puntos, como Cannon Beach o Mendocino, mucho más acogedores.
La US-101 está salpicada de pequeños pueblos, que en su mayoría viven hoy día del turismo, pero que en su historia (reciente historia) han vivido etapas gloriosas cuando se dedicaban casi exclusivamente a la industria maderera. De hecho, esta carretera nació para dar servicio a todos esos pueblos y dar salida a los miles y miles de toneladas de madera que han salido, y siguen saliendo de estos bosques (en España se usa mucho el “pino Oregón” como parquet). Porque si algo define a Oregón y el tercio norte de California es su interminable manta de bosque húmedo. De este a oeste y de norte a sur, todo es un interminable bosque donde la especie predominante es la conocida como Redwood (por su madera roja), familia cercana de los secuoyas, que también abundan. Aquí se encuentran los ejemplares más majestuosos del mundo, de casi cien metros de altura donde puedes atravesar con tu coche la base de algunos de ellos o incluso habilitar como vivienda su tronco. En algunos de los parques nacionales hay ejemplos que puedes visitar.
Oregón no es rico en parques nacionales, de hecho sólo uno figura en su territorio, el Crater Lake y además es visitable apenas durante dos o tres meses al año. Sin embargo reconozco que me tiene enamorado la belleza sus paisajes, el carácter desenfadado (y yo diría que hasta descuidado) de sus gentes y el hecho de mantener vivo el espíritu vital del Northwest, algo que el estado de Washington ha perdido parcialmente gracias a la riqueza de su industria techie entre otras. Lo que la gente quiere encontrar en Seattle respecto al aire despreocupado, el grunge, las rastas, el take-it-easy lo encontrará mucho más fácilmente en este área de Oregón, en estado puro sin aditivos ni conservantes. Buenos ejemplos urbanos de lo anterior los tienes en Salem y en Eugene, refugio de hippies modernos (los viejos hippies los tenemos en California). Bueno, los hippies modernos ahora se hacen llamar de otro modo, pero en el fondo son elementos anti-sistema que quieren vivir del sistema pero sin colaborar con el sistema.
California
Nada más entrar a California por la US-101, un amable inspector te hará detenerte en un puesto de control para preguntarte inútilmente si llevas algún tipo de verdura o perecedero. Le dices lo que quieras y sigues tu camino lo cual te da una idea de por qué California está en quiebra. La mayoría de servicios públicos trabajan bajo mínimos y tras planificar la visita a algunos parques estatales nos encontramos con la sorpresa de que muchos sólo abrían los fines de semana debido a los recortes presupuestarios.
Así pues, descartada la visita cultural, nos dedicamos a recorrer la ruta del vino. Sonoma y Napa Valley fueron peinadas adecuadamente en su totalidad, según recuerdo difusamente…, e incluso visitamos un par de bodegas que ofrecían sus famosos wine tasting. En uno de ellos nos pasó la divertida anécdota de pedir un plato de queso para acompañar los caldos que nos ofrecía el menú de degustación. La gente no tenía ningún pudor en acercarse con una sonrisa picarona y llevarse un cacho de queso, como si mi mujer y yo nos hubiéramos hecho fuertes en la barra del bar acaparando las viandas que supuestamente pertenecían a toda la concurrencia. Cuando les decíamos que el plato era de pago, soltaban el “oh, I´m so sorry”, pero el resultado era que se llevaban el dedito de queso. Lo peor es la cara de gilipollas que se te queda cuando te quitan un trozo de queso sin avisar y la cara de gilipollas que se te queda cuando has pagado $20 por el plato y que muchos piensan que encima te estás quedando con algo que les pertenece.
Mucho esnobismo hay con esto de la cultura del vino y esta industria vive de ello. Es cierto que hay vinos de calidad, pero los encuentras tanto en las botellas de $9 como en las de $99. Estos dos valles proveen el 90% del vino nacional que se consume en USA, creo que el resto debe ser del estado de Washington. Una pena que, salvo honrosas excepciones, la mayor parte de los vinos españoles que se venden por aquí son vinos de una calidad Chateau d´Simon adecuadamente adornados por un halo de marketing adaptado al gusto norteamericano.
Apenas a unos kilómetros de San Francisco, decidimos no perder tiempo atascados en sus autopistas para emprender el camino de vuelta sin pisar su bella bahía, algo que ya hicimos en su momento. En vez de tomar de vuelta la Interestatal I-5, que nos habría dejado en Seattle en unas 12 horas, decidimos visitar Sacramento el cual, aparte de su centro histórico (cuatro calles junto al río), no tiene ningún interés. De hecho, la ciudad es bastante cutre, poblada de maleducados conductores y funcionarios con unas caras que habrían hecho las delicias de Forges para retratarlos en sus viñetas.
Dejamos Sacramento para tomar el camino a las montañas del este y visitar la razón por la que estos agricultores dejaron en su momento el azadón y lo cambiaron por la cubeta: la Fiebre del Oro. La estatal 49 recorre de sur a norte los pueblos que tiempo ha fueron testigos de una de las mayores migraciones de la historia. En 1848, James Marshall construía en Coloma una serrería para su socio John Sutter. Mientras se refrescaba en el río descubrió unas pepitas de oro y dio la alarma. No tenía ni idea de que aquello arruinaría a su socio en primer lugar y, seguidamente, convertiría el valle en un hervidero de gentes venidas de todo el mundo. Los primeros en llegar recogieron las pepitas literalmente con sus manos del fondo del río, a simple vista. Las pepitas tenían el tamaño de un cacahuete, pero algunos encontraron pepitas del tamaño de un zapato y un peso de varios kilos.
Coloma es hoy un pueblo tranquilo. Se conservan muchas de las casas originales, aunque ni mucho menos ni la décima parte de lo que fue. Todo el conjunto es un parque estatal frecuentemente visitado por chavales de colegio quienes se lo pasan bomba practicando con las cubetas según les enseñan los instructores del parque. Este no estaba cerrado por falta de presupuesto afortunadamente. Nosotros estuvimos visitando al herrero del pueblo, quien nos enseñó cómo forjar, según el método tradicional, algunas herramientas empleadas por mineros. Uno de los pueblos estrellas de esta ruta es Nevada City, muy bien conservado con un interesante conjunto residencial de viviendas victorianas, como en casi todos los pueblos del entorno.
Ya emprendiendo el camino de vuelta quisimos acercarnos por el Lassen Volcanic National Park, pero en esta ocasión quien cerró el parque fue la nieve así que intentamos compensarlo con una visita al Lava Beds National Monument que, francamente, quien haya estado en las Canarias se lo puede saltar. Lo que fue una sorpresa muy agradable fue el adyacente Tule Lake National Wildlife Refuge, un antiguo lago parcialmente desecado y que dio cobijo a los indios Modoc durante siglos antes de ser expulsados. Luego dicen que los españoles hicieron mella en los nativos americanos, pero los mexicanos y los estadounidenses no se quedaron atrás… ya hablaré algún día de esos mitos y de la conquista planificada de los EEUU. El Tule Lake me recuerda a las Tablas de Daimiel, pero a lo bestia. Pudimos ver pelícanos, patos, águilas, halcones, somormujos, ibis, gansos, mirlos y demás bichos de los humedales.![]()
Sugerencias
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Las playas de Seaside, Cannon Beach y la ruta The Three Capes. También las dunas del Oregon Dunes National Recreation Area, donde los buggies hacen de las suyas dando saltos por las sufridas dunas.
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A lo largo de toda la costa podrás ver con mucha facilidad a los leones marinos retozando en las playas. No te puedes acercar a ellos y tocarlos es delito federal. Pero no hace falta, el espectáculo es delicioso. Llévate prismáticos para captar la naturaleza al cien por cien; en pocos lugares del mundo podrás tener acceso al mundo natural tan fácilmente como aquí.
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Las lluvias son frecuentes en la costa del Pacífico en cualquier época del año. Un chubasquero-poncho barato te vendrá muy bien incorporarlo al equipaje para no perderte nada. Así disfruté de un paseo por las dunas mientras llovía y, por supuesto, algo de senderismo por los húmedos bosques de secuoyas mientras los ciervos pastaban tranquilamente, aunque con las orejas tiesas a menos de 10 metros.
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En Oregón no hay impuestos sobre las ventas, por lo que todo es alrededor de un 10% más barato que en Washington o California, incluyendo la gasolina.
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Hablando de gasolina: llena tu tanque cuando llegues a menos de la mitad. Puedes estar millas y millas sin ver a un alma y sin gasolineras, especialmente si “exploras” fuera de los circuitos tradicionales.
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Un buen road-trip no es completo si no duermes en moteles. Encontramos magníficos establecimientos a partir de $50 la noche que no tenían nada que envidiar a un hotel de tres estrellas español. En Sonoma o Napa no hay tanta oferta barata, pero hay estupendos Bed & Breakfast en casas victorianas; eso sí, prepara la cartera para sucumbir al esnobismo capitalista… de los hippies reciclados.
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Me vino muy bien la aplicación de TripAdvisor para encontrar los mejores moteles más cercanos a mi posición. También usé sin piedad mi tarjeta de la AAA para obtener buenos descuentos (la AAA es algo así como el RACE español). Todos los moteles donde me alojé tenían wi-fi gratis y algún tipo de desayuno incluido. En muchos de ellos también admiten a tu perro.
Planifica algo tu viaje, pero no lo cuadricules. Deja algo para la improvisación y disfrutarás de una de las experiencias más gratificantes de visitar o vivir en Estados Unidos.







Felicidades por el viaje, Mariano. Si alguna vez volvéis a subir a Vancouver haced una paradita en Bellingham, donde éste español y su mujer nos ofrecemos a enseñaros lo mejorcito de éste lugar paradisiaco. Recomendación: las ostras.
Gracias Koldo, la próxima vez que estemos por Bellingham te aviso. La verdad es que hemos estado ya varias veces allí, incluso parando a pasar el fin de semana, la última hace menos de 2 meses y nos gusta mucho.
Buenas!!!!
Hacía tiempo que no me pasaba a saludar y ya veo que todo va bien y con nuevos proyectos en la cabeza! Mucho ánimo no os deseo que os conozco y se que tenéis de sobra pero mucha suerte si, que de esa nunca es suficiente!
Qué chulo es el roadtripping je je… esa ruta también la he cubierto yo varias veces y entre varios viajes, la 101 la hemos recorrido desde los Angeles nosotros. Ya tenéis excusa para volver que la zona de Big Sur es muy chula y merece mucho la pena!…
Dos consejos para todos:
1. si sois un pelín aventureros llevaros la tienda de campaña para combinarla con estancias en moteles de carretera. La costa oeste está llena de magníficos parques naturales, ya sean nacionales o estatales y la tienda os permitirá dormir dentro de ellos (muy muy mal se os tiene que dar para que incluso en verano y sin reservas no lo consigais). Os aseguro que la experiencia merece la pena.
2. Mariano menciona Eugene. Si os va el rollo hippie y desenfadado, ir con poca ropa o con el cuerpo pintado, la musica y el arte en directo, la percusión (y las dronjas en el colacao) no os perdáis el oregon country fair que se celebra allí en julio. In-cre-i-ble-men-te divertido os lo aseguro
http://www.oregoncountryfair.org/
Particularmente desde que estoy aquí he procurado irme de road trip cada vez que consigo vacaciones… este verano si todo va bien y me dan los dos meses que he solicitado tengo preparado uno guapo guapo je je…
Un abrazo muy fuerte Mariano y un beso para Emilia!
Que placer el leer hoy el comentario…me ha encantado, ya estaba deseosa que nos contaras que ruta os habías hecho y que maravillas nos contarías sobre ella.
Mariano, dejate un día del finde para seguir escribiéndonos cositas, n nos abandones, es un placer leerte y que nos enseñes cosas nuevas.
Sergio! cuanto tiempo sin saber de ti…apenas puedo entrar a leer a Mariano y escribir en la charquilla y me da mucho gusto saber de vosotros, un beso a tu estupenda chica!
Boss, ya sabes que os quiero puñaos y os deseo todo lo mejor (cuando tengas un ratín ya me informas en mi correo o le dices a tu darling que me escriba y me cuente, oks?)
Besazos superaxuxaos!!!;-)
¡Qué viaje! Dan ganas de echarse a la carretera, a lo Thelma&Louise.
Mucha suerte en la nueva etapa, Mariano.
¡Suerte en vuestras respectivas aventuras laborales!
Cien por cien de acuerdo con cuentarina, no nos dejes que es estupendo aprender con vosotros.
Me encantan esos viajes que leo y que me muero de envidia ( de la sana, eh !! ).
Mis mejores deseos de suerte y felicidad en todos vuestros proyectos y un beso muy fuerte para los dos.
Gracias por la mención, Mariano.
Genial ese road trip, el área de Sonoma me parece fantástica, aunque es cierto como dices que algunos de los vinos de los que tanto alardean tanto allí como en Napa son bastante mediocres. Sé de algún viñedo del área donde enseñan maridaje con crackers de distintos sabores y taquitos de cheddar, mejor no sigo…
Como te recomienda Sergio, ¡el siguiente hasta México!, la zona de Central valley es una de mis preferidas en California, especialmente las carreterillas y pueblos que unen la 101 con la US 99, Gilroy, la US 152 con San Luis Reservoir antes de llegar a los Banos, Bakersfield al sur…
Una pena la situación económica en la que se encuentra todo el estado.
Un abrazo enorme para Emilia y para tí.
Magnifico Road Trip, me encanta. Buenos consejos, de acuerdo en lo de los Moteles, y preciosas fotos.
Nosotros tambien hicimos un poco mas chico por alli, desde San Francisco hasta LA, por la highway 1 atravesando el Big Sur, una pasada, alquilandonos un coche.
Buuena suerte en esa nueva etapa profesional a los dos, te vamos a echar de menos si escribes menos.
Gracias por el enlace y por servir de animo, es un honor.
Jose ( Linoleo )
Hola Mariano,
Como has hecho con tu mascota cuando sales de viaje ?
Gracias.
La clínica veterinaria que atiende a mi mascota ofrece un servicio de “boarding”. Así que la dejamos allí los días que necesitamos; la tratan fenomenal y le tienen mucho cariño.
Hola Mariano,
Siempre es un placer leer tus articulos.
Siguiendo la pregunta que te hizo Santiago,acabo de aterrizar en Bellevue, muy cerca a Factoria, no quiero dejar mi mascota en cualquier sitio y siempre es mejor una recomendacion. Me podrias regalar los datos de la vete ?
Tengo informacion de una finca en Issaquah, que presta los servicion de ” Day of the dog “. Ellos vienen y te recogen tu mascota en la manana y te la regresan en la tarde. Es como un dia de paseo, donde los perros interactuan con otros,juegan, tienen actividades, por un precio relativamente bajo. Por si te interesa. Aun no he enviado el mio.
Saludos cordiales y gracias.
Miguel, los servicios de boarding que me he encontrado en este área son todos muy profesionales y recomendables. Es cierto que cuesta un poco más que dejar la mascota en manos de alguien que ofrece estos servicios sólo por obtener un ingreso extra. Así que no me preocuparía mucho por eso. Permíteme que los datos de la clínica concreta que yo uso me los reserve por una cuestión de seguridad.
Que viaje tan estupendo !!!!! Es cierto que me das un poco de envidia (de la sana), Porque siempre he querido ir a Estados Unidos, mas a los pueblitos de montaña pequeños (tipo Twin Peaks), me parecen tan acogedores, bueno eso es lo que se percibe en TV….. Un saludo y no dejare de leerte. Tu blog me ha parecido excepcional
Suscribo palabra por palabra lo que dices sobre Sacramento. De hecho ahora en agosto iremos alli para ver un evento de WWE Smackdown, en la antigua (Y fea) Arco Arena, ahora Power Balance Pavillion, y lo primero que pensamos al coger las entradas es “Y que coño hacemos alli mientras esperamos?”.
Aún conociendo relativamente bien la zona de WA y OR, me ha venido muy bien tu relato para el nuevo plan en el q estamos embarcados.
Coño! después de tres viajes no sabía q en OR la gasofa es más barata ! (en q andaría yo pensando!)
Por cierto, planeamos bajar hasta SF en buga con la excusa de visitar los parques de Red Woods de la frontera con California (en parte, por el frikismo de un seguidor de Star Wars). Crees q merece la pena?
Es decir, según tu relato, parece q desde la frontera OR-CA es como q no quisieras recordar nada.
Es una zona sosa?
Gracias
P.D.: este año podremos coincidir?
La costa de California en ese tramo no tiene nada que resaltar, al menos para mí después de haber disfrutado de Oregón. Solo un tramo merece la pena y precisamente es de los menos conocidos; se trata de la ruta que nace en Legget y por la Hwy 1 te lleva costeando por una carretera de belleza increíble. Síguela entera y pasa por Pine Grove y Mendocino (este pueblo merece una parada, paseo y comida-cena romántica). Caando llegues a la 128, gira hacia el Este buscando Cloverdale y seguir la ruta.
¿Cuándo vienes? Yo estaré fuera seguro para Labor Day y Thanksgiving, no tengo otras salidas previstas de momento, aunque soy de los que preparao una escapada de fin de semana en 3 minutos y medio un viernes a mediodía…
Gracias por info, desinteresada y rápida, como siempre !!
Definitivamente nos tiraremos por ir a SF en avión (como siempre…)
La idea de bajar en coche nos llamaba la atención, pero suponíamos que más allá de OR no habría demasiadas cosas que pudieran ser excusa suficiente para quitar en nuestros planes un día o dos que bien podríamos sumar a los que dedicaremos a WA, a día de hoy, mi Estado favorito sin duda alguna (seguido por UT).
Cuando hablas del Labor Day te refieres a q te cogerás del 2 al 5 o asi, no?
Nosotros andaremos por allí del 27 al 31 aprox.
Un abrazo