Aspectos sobre la emigración > Adaptación e integración a la nueva realidad
Adaptarse, integrarse y el pánico
Morti:
Bueno, pues me he fijado en este apartado del foro para la adaptación e integración a la nueva realidad y quería dejar un par de reflexiones, que hoy he llegado a casa con ganas de rajar.
Por un lado está el tema del coche. El coche es imprescindible para poder adaptarme a la vida de aquí, porque ahora dependo de mis patitas para ir al centro (son menos de tres kilómetros, pero por carretera estrecha con curvas sin un triste arcén, vamos, que cada vez que viene un coche me tengo que lanzar contra las matas o el buzón de alguien para no morir). Mentalizada estoy para aprender, pero la mentalización no me quita el miedo. En cuanto el coche pasa de 10 mph me bloqueo (sí, podéis reíros) y ya me parece que me voy a estrellar... aunque haya cinco millas vacías a la redonda y sea físicamente imposible estrellarme contra nada. Hoy me he subido al coche con una compi estadounidense y he visto que conduce como el culo y muy insegura, que yo no puedo hacerlo peor en el futuro, así que a pesar de los pesares sigo teniendo esperanza.
Adaptarme al ritmo de vida pasa por cogerle el ritmo al coche, lo asumo. Y estoy en ello. Pero aquí viene la segunda parte: integrarme, lo que es integrarme... no lo veo si nos quedamos aquí. ¿Por qué lo digo? Pues porque aunque me gustan montones de cosas de la zona, aquí la vida literalmente transcurre en torno a los niños. Mis vecinas socializan entre ellas gracias a sus hijos. Voy voluntaria a una asociación y el tema de los niños es lo más. Voy a una clase semanal a la que las mujeres llevan a sus niños con ellas. Las actividades de la zona son exclusivamente para niños (deportes acuáticos, clases de lo más diverso, playdates, torneos de fútbol, de ajedrez, concursos, fiestas, uf, es un no parar lo de los chiquillos de este país, tienen más actividades que la granja-fuerte de Playmobil). Lo poco que hay para adultos es participativo, no exclusivo: son combos padres-hijos. Conducir me da miedo, pero la idea de pasar quién sabe cuánto tiempo con mi vida social limitada a la terraza de mi casa me deja paralizada del pánico.
Y es una sensación muy, muy extraña la de saber que no puedo «fundirme» con lo que me rodea. Para mí el idioma no es problema y el estilo de vida tampoco, aunque haya cosas diferentes a las de Europa. Son cosas a las que uno se acostumbra, y como en todas partes hay unas que te gustan más y otras que te gustan menos. Hasta ahora en el único sitio donde he vivido en el que no he podido «fundirme» con lo que me rodeaba por sentirme incómoda ha sido España, y de ella me tuve que ir por incompatibilidad de caracteres. Me pregunto si me pasará lo mismo aquí y tendré que irme o podré reconciliarme con la idea de no tener nunca más a amigos de nuestra edad y en nuestra situación.
Mariano:
Es que aquí lo de los niños es una vergüenza: parece la España de hace unas cuantas (no muchas) décadas. Aquellos que hemos optado por el childless estamos jodidos. Y más aún los que quieren y no pueden, eso ya sí que es una faena porque aquí todo el mundo te pregunta cuántos quieres tener.
Al menos, si te reconforta, aquí en Seattle e imagino que en las grandes áreas urbanas en general, pueden entender que no tengas críos. Quizás no entiendan mucho que siendo hispana no quieras tenerlos :o, al fin y al cabo, son la fuente de críos más importante del país. A mí me han llegado a preguntar que si lo de no tener críos es una opción personal y cuando les digo que sí, me preguntan si es normal en mi país (no creo que lo entiendan mucho, debe ser como cuando nosotros les preguntamos por qué les gustan tanto las armas y los aviones de combate). Y claro, les digo que cada vez más es así, ya que en nuestro país son también los inmigrantes los que suben la natalidad.
Nosotros estamos consiguiendo integrarnos, muy parcialmente y muy dificultosamente, en entornos familiares. Pero no nos engañemos, las familias americanas prefieren familias con niños, donde sus hijos puedan corretear con otros niños, aunque sean inmigrantes.
Por cierto, avisa cuando salgas con el coche... :P
cuentarina:
No se, voy a hablar sin conocimiento, pero lo del coche, según contasteis alguna vez, es menos difícil que aqui, porque la gente no va tan rápido debido a las multazas, a si que solo es cuestión de confianza en ti misma Morti, si haces tan estupendamente un pastel en tu horno nuevo...igualmente puedes conducir. Yo desde aqui te envío mucha fuerza y por lo que estas diciendo de lo de que no hay grupos de mayores, no te preocupes aqui en este pueblo cuando vine desde Madrid me dejaron anonadada, empecé intrgrándome en un grupito de mamas del cole que marchaban a tomar cafe´cuando dejaban a los niños y dejé que ellas hablasen siempre y yo me mantenía al margen para ver como podía encajar, cuando vi que solo habalban de sus maridos y de los niños y los profes del cole, un día que estaba puesto CNN en la ele de la cafetería me referí a una noticia según la estaban poniendo...y cual no sería mi sorpresa que me miraron con ojos de ¿de que va esta?...desde entonces no he tenido tiempo de tomar más el café por la mañana...!
Marta:
Animo Morti, lo del coche es cuestión de práctica. No desfallezcas, que antes de que te des cuenta habrán mecanizado todos los movimientos y podrás hasta oir la redio. ;)
Lo de integrarse sin niños, por lo que cuentan está complicado, pero seguro que insistiendo también lo superas.
Morti:
Gracias por los ánimos para el coche, falta me hacen. Seguramente sea más fácil aquí (si uno sabe conducir antes, en un par de horas ya se maneja como si nada), pero yo es que no me había subido a un coche para conducir en mi vida. Hace muchos años me apunté a la autoescuela en España para aprender y cuando me saqué el teórico y llegó el momento de dar las prácticas me rajé, del miedo. Es una fobia en toda regla. Aquí todo el mundo se echa a reír cuando digo que me está costando mucho trabajo aprender a conducir, porque hasta los chavales de doce-trece años saben y casi todo el mundo sabía hacerlo mucho antes de sacarse su licencia a los 16. Se creen que lo digo de BROMA, no por reírse de mí, a ver si me explico.
@Mariano, no temas que todavía solamente lo cojo en aparcamientos y sitios así. Es que si salgo a la carretera normal a 10 mph se me comen viva, porque ésa es otra, he leído en tu blog montones de veces que la gente es muy respetuosa con los límites de velocidad... pues aquí no es así. Aquí se salta el límite de velocidad hasta el Tato, tanto en ciudad como en zona residencial y autovía. Y no por dos o tres millas, no.
Navegación
[#] Página Siguiente
Ir a la versión completa