Fray Bernardino Sahagún, una lección de entendimiento
Si hablamos de choque cultural entre el emigrante y el nativo no hablamos de algo novedoso. Como es lógico esto ha pasado toda la vida aunque cada vez son más finos los detalles pues gracias a medios como esta página por ejemplo, muchos ya se van haciendo idea de lo que se pueden encontrar.
Cuando nuestros tatarabuelos conquistadores visitaron por primera vez las Américas tanta era la sorpresa por un lado como por otro. Unos, considerando a los recién llegados desde el mar unos dioses barbudos, altos y con cuatro patas; otros pensando que aquellos no eran más que unos salvajes que andaban en pelotas por la playa. Pero en fin, los conquistadores intentaron imponer sus costumbres, que para ellos eran las buenas. Por ejemplo, a los indios les gustaba llevar el pelo largo y aquello era visto como una guarrería por los españoles. Igual que la costumbre que tenían las mujeres de dormir con el hombre cuya trenza habían elaborado, una auténtica inmoralidad… :-D
El caso es que poco a poco el establishment español fue relajando la férrea moral y obligó a tratar a los nativos “con prudencia e inteligencia así como con la bondad y la suavidad necesarias para cultivar esos tiernos brotes”. Normalmente los malos tratos provenientes de los soldados eran continuamente denunciados por los frailes que en misión evangelizadora trataban de llevar aquellas almas inocentes por el camino del Señor. Para ello, los frailes hicieron un gran esfuerzo en intentar comprender las costumbres morales locales que los indios tenían con la idea de mejor adaptar su discurso evangelizador y convertir al cristianismo a los nativos. Sin embargo, si bien aceptaban muchas de las costumbres locales, algo que era a todas luces inaceptable eran los sacrificios humanos.
Fray Bartolomé de las Casas hizo un gran trabajo, dentro de aquel contexto histórico, para elaborar un buen informe que reflejara la realidad de las civilizaciones que se habían encontrado. No sólo invirtió años en tomar nota de las costumbres sociales o religiosas, sino también políticas, fiscales o incluso del día a día, como los juegos, la gastronomía, la educación o la sanidad. Gracias a esos trabajos, los conquistadores prestaron más atención a los conquistados, aunque no es un secreto que a los gobernantes les molestó que les cantaran las verdades del barquero cuando el pobre fraile denunció la sistemática destrucción de aquella civilización por parte de los conquistadores con obras como la Brevísima relación de la destrucción de las Indias. Como premio, la iglesia anglicana le considera santo, cosa a la que la católica aún se resiste.
Pero probablemente el gran colaborador en el conocimiento de los nativos fue fray Bernardino de Sahagún, un franciscano que desde muy pronto aprendió la lengua local para elaborar durante treinta años la Historia general de las cosas de la Nueva España, el mejor compendio existente acerca de la realidad de aquella sociedad antes de la conquista. Dicen de fray Bernardino que fue el primer etnógrafo de la Historia. Aunque es discutido este título por anacronismo, de lo que no cabe duda es de que el fraile recopiló y estructuró una información imprescindible sobre aquella civilización.
Sahagún metódicamente reunió documentación sobre las funciones, las ceremonias, leyendas y tradiciones de los muchos dioses de los aztecas; sobre astronomía, astrología, el calendario y el cálculo del paso del tiempo, que fue de gran importancia para ellos. Sahagún también incluyó sus supersticiones, la retórica, la filosofía, la ideas sobre la mortalidad, canciones a los dioses y los himnos para el sol, la luna, las estrellas y el viento. La educación de los niños en el hogar y la escuela fue tratada, así como información sobre botánica, zoología y la vida animal y vegetal de México. Aún así tuvo tiempo de estudiar: mineralogía, la agricultura, la preparación y la preservación de plantas comestibles, la escultura, la pintura, la fusión de metales y la labores de joyero, construcción de casas, la crianza y el cuidado de los animales domésticos, la construcción de carreteras y la construcción de templos.
La idea de Sahagún era la de aprender el máximo sobre la cultura india con la idea de convertirles mejor. El objetivo puede ser visto, a la luz de hoy, un poco perverso, pero lo cierto es que gracias a ello tenemos la información que tenemos. Tan importante es que apenas hace unos años se concluyó la primera traducción de sus obras al inglés (un trabajo de cerca de treinta años de investigación).
Cuando se habla de aquellos primeros españoles que llegaron a estas tierras con gran frecuencia se hace mención de las invasiones, las matanzas y la ausencia de piedad por parte de los conquistadores. Y es innegable que todo eso ocurrió. Pero también es de una gran injusticia no rendir homenaje a aquellos que invirtieron toda una vida en descubrir el Nuevo Mundo desde otra perspectiva. Como apunta Miguel León-Portilla, de la Universidad de México, el gran logro de Sahagún fue que encontró la manera de descubrir, en una cultura diferente, aquellos elementos que son comunes a toda la humanidad.
El mundo de hoy, que por una parte nos distancia por las diferencias culturales pero por otro lado nos acerca gracias a los avances tecnológicos, las reflexiones de Sahagún nos deberían ayudar a conseguir mejorar las relaciones con otras culturas a través del diálogo y la comprensión.
(Fuentes: historians.org, wikipedia.org, Archivo General de Indias)




Te vitoreo por plantear este tema. Lo importante que se puede aprender de esta reseña histórica es que ese entendimiento (y luego crecimiento harmónico entre culturas opuestas, creedlo así o no) existió- pese a lo que han dicho los ‘hombres grises’ que gustan anegar lo positivo con fabulas oscuras y otras habladurías.
Aunque sí aparentó de maquiavélico (o perverso, como dices) el propósito de los frailes de aprender para evangelizar, no todo fue a ese extremo. El intercambio cultural se compartió por ambas partes; por ejemplo, en La Florida colonial el Fray Juan de Pavía también participaba de investigador en plan ‘antropólogo’ por la península. Y su adquisición de conocimiento no fue solo para beneficio de los europeos, sino para los mismos indígenas cuando el fraile y sus capellanes andaban “en su papel como agentes de cambio cultural [que] comprendía mucho mas que la religión, influenciando la agricultura nativa, el vestido, las practicas de curación, la conducta en la guerra, la recreación y la moral en general.” (Caminos Españoles en La Florida, Henderson y Mormino 1991). Así fue como esas colonias que se desarrollaban en el momento (y este país mucho mas tarde) pudieron sobrevivir intercambiándose esos detalles culturales que luego se incorporaron a nuestro modo de vida de hoy día. ¿Interesante, no?
P.D.- De hecho, algo curioso que me ha llamado la atención sobre mi mención de Pavía fueron sus narraciones de los rituales Apalaches (grupo indígena del área), y uno en particular que le llamaban ‘el juego’- donde se pegaban a ostras pateando una bola con los pies hacia un poste dedicado a sus deidades (algo que me suena familiar, pero remplazado los zarpazos con el teatro, ha ha!):
http://bit.ly/mTjazZ
Fijaros que en ese tiempo, de Pavía era aceptado de esa costumbre no europea y la defendió por buen tiempo hacia el beneficio de los indígenas luego renegando su posición por cuestiones políticas. Pero ese ejemplo da a ver que no todo era a lo que se aparenta hoy día. Algo que nos convendría aprender en nuestra vida moderna
Comentare quizás en otra ocasión el porque discrepo con la mención de De Las Casas y sus supuestas intenciones ‘benéficas’ en las Américas…
Al fin y al cabo, Bartolome de las Casas fue uno de los responsables de que se trajeran esclavos negros a America, cosa que mucha gente en la España de la epoca se negaba a hacer.
Y si tienes ganas de historia de la buena, la escuela de Salamanca, cuna del liberalismo y del derecho internacional y la defensa de los derechos humanos en su epoca… pero claro, luego unos franceses con ganas de guillotinar a mansalva se lo apropiaron…
Por cierto Cowboy, tengo previsto en mi ‘bucket list’ desde hace tiempo una visita a la librería del USAL. A ver si un día…