Mamma Mia, Meryl Streep o no saber dónde meterme
Lo que tiene ir a ver una película sin preguntar antes o leer una crítica. Andaba yo por estos mundos de Dios cuando unas plomizas nubes anunciaban una lluviosa tarde de domingo de verano. Así que un rápido vistazo a la cartelera de los cines del barrio y la oferta es tentadora: una es de un simpático robot que hace monerías, dos o tres más son de señores que van a salvar la Tierra de malvados o extraterrestres o las dos cosas a la vez, otra de un poli corrupto y por último Mamma Mía, producción que cuenta con un reparto estupendo. Así que dada la oferta, me pongo conservador y adopto aquello de "más vale lo malo conocido que lo bueno por conocer".
Bien. Lo reconozco, he visto Mamma Mía, pero por favor, que no se entere nadie.
El cine estaba a mitad de aforo y un vistazo general a la población circundante mostraba como resultado un número sospechosamente alto de individuos con calvas ciertamente añejas. La edad media de los asistentes no bajaba de los 70 años y apenas se inmutó cuando entramos mi esposa y yo. Tras los anuncios, comienza la película. Expectación. Los tres primeros minutos te cuentan que una guapa niña de madre soltera va a celebrar su boda en la isla griega donde vive y, gracias a la lectura del diario de su madre con un pasado hippie descubre que su padre puede ser una de las tres personas con la que la hippie tuvo apasionadas relaciones en tiempos de la flower power. Así que la espabilada niña invita a los tres candidatos a padre a dicha boda y que salga el sol por Antequera. Esta rápida introducción te pone a todos los personajes de un plumazo en escena y empieza la comedia.
De repente la dichosa niña, con cara de Judy Garland cantando Over the Rainbow, se atreve a lanzar gorgoritos entre unos pinos y es cuando, tonto de mí, me doy cuenta de que la peli es un musical. Bueno, vale, a ver qué tal. En eso, que se pone a dar saltos al estilo "Heidi" por el medio del griego bosquecillo y aquello empieza a pintar mal, encima le ayudan en el desastre un par de amigas del alma que me recuerdan a las pijas ñoñas de Grease. Aparece en escena Meryl Streep y nuestras esperanzas de arreglo se desvanecen cuando me sacude la vista con unos pantalones vaqueros de peto mezcla del espantapájaros del Mago de Oz y Jason, el malo de Viernes 13.
Aquí las opciones son claras: la espada o la pared. Decido morir matando y aguanto como un machote hasta el final, incluyendo las tomas falsas y los títulos de crédito. Si es cicuta, que sea de la buena.
Hacía mucho mucho tiempo que no veía tanta caspa junta, ni los espectadores de las butacas de delante tampoco, claro. Es como una regresión hipnótica a los tiempos de Bienvenido Mr. Marshall, donde el Sr. Jólibu ponía a trabajar a todo el pueblo que además servía de decorado, y salían aquellas señoras felices con pañuelos en la cabeza y los señores azuzando a la desobediente acémila bajo las piernas (para las víctimas de la LOGSE, acémila=borriquilla, asno)









Casi me voy por la pata abajo con lo de la acémila, qué risa. He releído el Quijote en estos días, la edición modernita del quinto centenario, y muchas de las notas al pie están pensadas precisamente para esas víctimas (pero la historia de las notas al pie de esta edición del Quijote es para echarle de comer aparte en general).
Los musicales no me van, tendré éste en cuenta por si me lo encuentro en una cartelera próximamente.
Ggrrrrrrrrrrrrrrrr, quería decir CUARTO centenario, se me ha ido la pinza.
Si es que hay que tener valor.. yo hace 3 años que no he ido al cine, si me interesa algo (poco) lo veo por cable un tiempo despues, un poco aburrido para las fiestas, :) pero me da igual.
Pues a mi no me averguenza decir que fuimos a ver el musical en Madrid hace un par de anyos y nos encanto!!!
Pero es que a nosotros nos va un monton la “caspa” y los musicales y si en vez de ser “pseudosuecos” son con puro sabor a Broadway (y del anyejo) mucho mejor. :)
Mariano, que al fin y al cabo son de nuestra epoca!!!
Bueno Ferrán, tú vete a ver la película y me dices si tiene que ver algo con el musical (aparte de la música, claro está) :-D
La caspa no va por la música, sino por el concepto de la película. Vete, vete a verla…
Je no es tan terrible, es para verla un dia q uno esta de buen humor. Tiene muy buena fotografia. Y los paisajes son increibles je