Mi primera visita al dentista
Recién cumplidos dos años desde que llegamos a la patria del Tío Sam nos dimos cuenta que aún no habiamos hecho una visita al dentista. Así que ya era hora. Es comprensible el tiempo transcurrido si sumamos el miedo que uno tiene a este tipo de “visitas” y el desconocimiento de cómo demonios va esto de los dentistas/seguros en los EEUU.
Lo primero es hice fue ver “a qué tengo derecho” en la póliza dental. Así que tras varias cajas registradas y algunos montones de papeles revisados, encuentro el addendum de la póliza dental que viene junto con la póliza de seguros de Aetna que tenemos suscrita mediante la empresa. Bien, leo que tengo derecho a una limpieza anual y un presupuesto máximo anual disponible para gastar en servicios de dentista.
Segundo paso es ver cómo se cuentan “los años” en esta póliza: de enero a diciembre. Bien, eso quiere decir que tengo que liquidar el presupuesto antes de que se acabe el año, porque si no, el año que viene empiezo desde cero y tendré menos oportunidades de gastar si me hicera falta.
Así que está claro que tengo que ir ya al médico, ¿pero cuál? Como tengo un seguro PPO Dental esto quiere decir que tengo que elegir de una lista de médicos que estén reconocidos por mi compañía dental, en este caso Delta Dental. Miro en Bellevue, Washigton y descubro que hay una interminable lista de dentistas en mi código postal, tantos como bares en el centro de Madrid. Así que tengo que elegir al tuntún o buscar una variable “de calidad” que me ayude. Ya lo tengo: todos los días recibo publicidad con ofertas de dentistas, limpiezas gratuitas, etc. Así que contrasto la lista del PPO con los que me quedan cerca de casa y además tengan ofertas a las que acogerme.
Elijo una clínica de una doctora de impronunciable apellido que anuncia blanqueo y rayos X gratis con la primera cita. Decido hacerles una visita previa para conocer quién me va a meter la mano en esta boquita de piñón que Dios me ha dado. Llego a eso del mediodía a un edificio grande y muy lujoso. Otras 6 clínicas dentales comparten planta con “la mía”, unas estaban abiertas y otros cerradas, como “la mía” :-(. Llamo por teléfono para confirmar horarios y me dicen que ellos van siempre con cita previa ¡viva el control de costes!
El caso es que, tras confirmar mis datos personales, cierro cita para un par de días después. Así, me presento el día acordado y tras contrastar telefónicamente la secretaria mis datos con la compañia de seguros, me hace firmar una gruesa cantidad de papeles acerca de mí y de mis circunstancias en un ejercicio ya habitual, de hecho ya me sé todas las respuestas, :-) Me recibe una chica monísima, pero descubro que sólo es la ayudante de la dentista. Aún así tengo tiempo de que me explique lo que me va a hacer, me lo hace y me quedo feliz. Después viene la doctora y me dice que ahora le toca a ella. Creo que tenía algún acento, el caso es que no le entendía nada de lo que decía y terminó por abrir ella la boca y mover la lengua emitiendo sonidos laríngeos para que yo la imitara, yo hacía lo mismo y emitía soniditos también. El caso es que en un momento aparece la chica mona y nos encuentra a los dos con las bocas abiertas, moviendo las lenguas y soltando sonidos simiescos. Espero que no hubiera cámaras grabando y yo un día sea famoso.
Transcurridos un par de documentales sobre elefantes y tribus pacíficas de Tanzania, la doctora termina y me deja la dentadura como la de Obama, estableciéndose un rato de charla para hacer buen rollito. Me da las gracias por elegirla a ella y esas cosas de lo políticamente correcto y buen trato que tienen los profesionales americanos. Me encanta que me hagan la pelota aquellos a los que pago, no lo puedo remediar. Por cierto, a los pocos días recibí una “Thank you letter” dándome las gracias otra vez y poniéndose a mi disposición para cualquier consulta. ¡Le pienso hacer otra visita nada más empiece el nuevo año fiscal!




joer Mariano, eso de;
¡Le pienso hacer otra visita nada más empiece el nuevo año fiscal!
Suena un tanto sexual, así decíamos nosotros cuando íbamos a los uticlub del pueblo.
Haremos otra visita cuando cobre el mes que viene, jajaja
Si quieres cuidar tus dientes, cuando viajes a México solo bebe agua embotellada, por aquí el agua de grifo es acido, y te los deshace en un santiamén.
Hola! Mi nombre es Tanyluz. Soy una venezolana viviendo en los Estados Unidos. Vivo en San Francisco, California, donde estudio Cine. Ya podrás imaginar lo mucho que me interesan y me llaman la atención las historias y anécdotas de nosotros los expatriados. Tu blog me ha gustado. Te visitaré a menudo. Creo que son muchas las cosas que podemos aprender al vivir inmersos en otra cultura, y me parece super valioso compartir este tipo de experiencias.
Saludos venezolanos desde San Francisco, California.
Casualmente la semana pasada hice también mi primera visita al dentista en el Reino Unido (y en mi vida). Ya tengo algo escrito en la recámara, pues aunque el sistema seguridad social/dentista del Reino Unido podría resumirse como idéntico al español en e fondo, hay diferencias considerables en la forma.
Gracias por esto post, así podré convercer a Ferran de ir al destista de una vez, que allí no matan a nadie….no???
Qué weno! da la impresión de que hay mil dentistas y tienen que competir, no? igualito que en España :P
Mortizia, espero ese post con impaciencia!