Opera Man o el arte de hacer amar la ópera en el siglo XXI
Yo nunca he sido un gran aficionado a la ópera y de hecho sigo sin serlo, pero no hay como entenderla para ir amándola poco a poco. Al poco de llegar a Seattle me suscribí a una asociación que me permitía adquirir entradas con descuento, así que comencé a asistir a representaciones de ópera. Sin darme cuenta ya habían pasado unos años cuando me percaté de que ya había asistido a unas cuentas.
Pero nada habría sido lo mismo si no llego a tener la suerte de haber conocido las charlas de Norm Hollingshead. ¿Y quien es este señor? Pues es un maestro de escuela retirado que descubrió la ópera cuando era un mozo y desde entonces ha compartido su pasión con todo el que ha conocido. Hoy, que sus alumnos tienen ya mi edad o más, aprovecha su retiro para hacer lo que más le gusta: vivir en primera persona el mundo de la ópera y dar charlas en las bibiotecas sobre las óperas que se van a representar próximamente.
Mr. Hollingshead es un hombre tremendamente afable, con barba cana y de ágiles movimientos. Tiene algo de chepa, quizás debido al peso de la edad (70) y el de haber lidiado con púberes durante décadas. Precisamente esa experiencia es la que muestra en sus charlas: su dicción sería envidiada por el mejor locutor de la BBC y la preparación de sus “preview” con apoyo sonoro, gráfico y documental es de lo más rigurosa. La presentación del tema me recuerda ese modo a la antigua escuela en el que el maestro paseaba por la clase de un lugar a otro sin parar de hablar y gesticular. Sin embargo, lejos de ser aquel “Don Tal” que recitaba la lección “la-división-de-la-mitocondria-Jaimito-que-te-estoy-mirando…”, Mr. Hollinghead expone al estilo americano, es decir, bien: con estructura bien definida, con un estricto control del tiempo, con un estudiado sentido del ritmo alternando la información con la anécdota para enfatizar el mensaje y no aburrir a la audiencia.
A mí me encanta este hombre y envidio la suerte que han tenido todos aquellos que le han tenido de maestro. Un día, quizás la cuarta o quinta vez que iba a sus charlas, se me quedó mirando al final de la charla y se me acercó preguntándome “usted ha sido alumno mío, ¿verdad?”. Cuando comencé a contestarle, debido a mi acento y mis balbuceos, se dio cuenta de que no había sido alumno suyo, pero yo pensé “qué más quisiera”.
El destino ha hecho que nos encontremos varias veces en la ópera o escuchando la sinfónica de Seattle. Una de ellas me encontró hablando con la fundadora de la asociación a la que hice referencia anteriormente y con quien me ha unido una sincera amistad. Cuando Norm nos vio hablando dijo: “los amigos de María son mis amigos”. Y desde entonces nos llama a mi mujer y a mi por nuestros nombres. Como los antiguos maestros de escuela… de los que ya no se hacen. ¡Muchas gracias Don Norm!
Si vives en la zona de Seattle, puedes asistir a las charlas de Norm Hollingshead en las bibliotecas del KCLS (King County Library System). Son totalmente gratuitas y no necesitas suscribirte a ningún sitio ni apuntarte: te presentas y punto. Te animo a asistir a alguna, aunque tu inglés sea flojo y no pretendas ir a la ópera. También presenta charlas en otros condados, revísalo en su página web: www.normsoperaplus.com
(Fotos: arriba, Seattle Magazine 2005; abajo Tomoko Hollingshead)





Interesante personaje el Mr Hollingshead este… En cuanto a la opera , pienso que para apreciarla se debe ir a las representaciones por necesidad . En cuanto se levanta el telón y empiezan a sonar los primeros acordes de la apertura , un mundo lleno de magia se presenta delante de nuestros sentidos . Creo que se trata del espectáculo más completo y mágico que existe , y le queda muy lejano cualquier tipo de sucedaneo como puedan ser CDs o representaciones televisivas , aunque cualquier medio puede ser válido para acercarnos al arte .
Para los que les guste la ópera, o se estén iniciando, y además se pan catalán quizás les resulte interesante este programa de TV3.
http://www.tv3.cat/opera-en-texans/
Va por gustos, a mi me encanta la musica clasica, pero la opera, no me gusta, por mucho que lo haya intentando.
Como decia Ussia, a pocos le gusta la opera, pero no es politicamente correcto decirlo en publico porque “no queda culto” (aunque creo que la ultima expresion es de Faemino y Cansado).
Hombre, hay que reconocer que algunas óperas son una castaña, por ejemplo las de los alemanes.