Primera aproximación a los códigos de comportamiento americanos
¿Quien no recuerda aquellas películas en blanco y negro como “Mujercitas” donde se retrataban aquellas sociedades recatadas de hace años? ¿O esas imágenes de las familias acomodadas tomando baños de sol en las playas de San Sebastián, con sus trajes de baño “de manga larga”? A mí me llamaba la atención lo estirada que era aquella sociedad, lo encorsetada de su normativa moral y la intolerancia mostrada ante los que no pensaban igual o venían de fuera con otros “códigos” de conducta.
Pues bien, a veces tengo la sensación de convertirme por momentos en uno de esos estirados miembros de la aristocracia británica de finales del XIX, monóculo al uso, chistera y bastón en mano que abren desorbitadamente sus ojos para presenciar el espectáculo que tienen delante, esto es en mi caso, los compañeros de mi oficina.
Para poneros en situación: empresa americana joven, desenfadada, relativamente pequeña, con un peculiar estilo mezcla del demodé Microsoft, el cool Apple y el in Google. Nuevas tecnologías, pelos largos, pantalones cortos, chanclas, iPods y demás artefactos electrónicos portátiles. Situaciones habituales:
- te piden con exquisita cortesía disculpas al carraspear ligeramente poco después de zamparse una pizza 4 quesos del tamaño de la Maestranza que ha atufado media oficina.
- te preguntan qué tal has tenido el fin de semana a la vez que se están estirando la espalda arqueándola sobre la silla a niveles que ni la Nadia Comanecci en sus tiempos de Montreal.
- o manifiestan su agrado por esa camisa tan bonita que llevas hoy a la vez que se arrascan sonoramente las costillas a dos manos.
Me inspira ternura. De verdad. Por un lado es como presenciar la sección de simios del zoo: tan cercanos por sus gestos y movimientos, pero inocentes y cariñosos a su vez. Por otro lado, pienso en lo poco flexible que es el código de conducta europeo, o al menos el que yo he conocido que no permite expresarme con naturalidad. Si bien acepto su forma de expresarse y reconozco que a veces los imito, también siento cómo no termino de encajar en ese modelo quizás porque tengo los corsés demasiado prietos aún.










Debo estar espeso hoy, porque todavia no me he enterado de que habla este articulo :(
Ja ja ja, no te preocupes, una mala tarde la podemos tener cualquiera: tú leyendo o yo escribiendo :-)
Genial! Genial!
Me ha encantado tu blog, además de útil me parece que los temas son muy interesantes. Yo estoy mirando la posibilidad de realizar un internship en los EEUU, iré revisando tu blog como guía para ver como funciona el mundo allí.
Un saludo!
Si- y en esos tiempos, las rencillitas del trabajo eran resueltas fácilmente… : )
Todavia me estoy riendo!! Soy Bilbaina y residente en San Francisco, y he vivido todas estas situaciones de primera mano. Veo que has tenido el detalle de no hablar de cuando eruptan y sueltan el “escuse me”, mientras se colocan finamente la mano en la boca.
Muy bueno lo de los simios!
Saludos
Pues…no te creas eh? currando en Irlanda yo he visto lo mismo que tú. Me daba una rabia que mis compañeros comiesen en su mesa y me echaran todos los olores cuando yo ya había comido! jajaja