Reencontrase con el pasado (y III): la comida y paisajes urbanos
Antes de partir a Madrid, confeccioné una must-eat list fruto de mis desvelos y que por supuesto cumplí a costa de los kilos que tendré que dejar si quiero que me quepa el pantalón de vestir la próxima Navidad. Los sueños cumplidos han sido:
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Desayunos: Café con leche en taza, churros y porras a primera hora de la mañana. Barrita de pan tostada con aceite, ajo y tomate natural para untar. Queso fresco de Burgos.
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Aperitivos: vermut en Casa Alberto de la calle Huertas. Cañas con tapas por todo Madrid, sobre todo por Malasaña, Centro y garitos de Orense y Salamanca. Tapeo de jamón, ensaladilla rusa, bravas, patatas con ali-oli, boquerones fritos y en vinagre, tortilla, ponme una de anchoas, etc.
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Comidas y cenas: carne a la piedra sin salsas, trucha al horno con su cabeza y el bicho entero en el plato mirándote, paella, lentejas, cocido madrileño, tomarme un menú de 10 euros con vino y casera en el Terramundi.
Esto entre otras delicias culinarias y mediterráneas de la madre patria. Recuperar frases olvidadas que se escuchan en un bar como las de “¿y de tapita qué le pongo?”, “¡marchando dos cañas y una de bravas!”, “¿cuántos son, dos? ¿fumadores o no fumadores””
Confirmé que lo que más se echa de menos de España es… ¡la comida!
Los hosteleros de Madrí
Como siempre, de todo en botica. La ausencia de amabilidad del que está detrás de la barra se compensa con su eficiencia y saber hacer. A veces se dan ambas cosas, como me pasó en el Hostal de Navalafuente, en la sierra norte de Madrid. Un auténtico tesoro por descubrir a sólo media hora de Madrid.
De la mano de nuestra amiga Angeles, visitamos este hostal y a la vez restaurante situado en Navalafuente, uno de esos pequeños pueblos de la Sierra Norte, antes llamada Pobre, pero que aglutina las razones por las que más he llorado mi partida de España: la buena gente, la buena comida y los buenos momentos en compañía. Os recomiendo visitar este lugar y disfrutar de la buena mesa de la mano de Enrique y Marisa. Podéis decirle que vais de parte de Mariano, el de Seattle :-) y si os ponéis hasta las trancas, que será lo más probable, os podéis quedar a dormir allí mismo por muy poco dinero. Ya le dedicaré un artículo algo más extenso para ayudaros a descubrir este lugar.
Cuando he pagado, no recordaba cómo funcionaba lo de las propinas, menos mal que me han parado los pies y me han dicho “¿a dónde vas? ¡que esto no es América!”.
El cine
Ya había olvidado lo que era ver una película doblada. No pude evitar acercarme al cine y ver una peli y en este caso cayó la de “Caza a la espía”, magnífica traducción de Fair Game :-D. Sean Penn vuelve a hacer propaganda de lo que más le gusta: las conspiraciones de USA, sobre todo si son republicanos los que mandan. Afortunadamente en USA ya le tienen calado, pero como el rollito antiyanki vende muy bien por el tercer mundo pues el hombre sigue haciendo películas.
La taquillera me recordó lo bien que me tratan en USA cuando compras una entrada para el cine, pero al menos me dio una entrada numerada, algo que también echaba de menos.
La calle
¡Qué maravilla! ¡Cómo han dejado el centro de Madrid! Da gusto pasear por las calles del centro, mucha de ellas peatonalizadas o con grandes aceras para pasear, como Fuencarral, Montera y las aledañas de Sol. Anduve kilómetros y kilómetros por Madrid, disfrutando del ambiente, de la gente, de los escaparates y la recién estrenada decoración navideña de Gallardón. De hecho, anduve bastante, pues desde la zona de Bilbao me recorrí a pie Argüelles, Gran Vía, Retiro, Salamanca, Chamberí o Tetuán. Sólo un par de veces tomé esa maravilla única en el mundo que es el Metro de Madrid, una de ellas para plantarme en el centro de la ciudad desde el aeropuerto, por sólo 2 euros. Menudo chollo.
Parece mentira que se conozca tanto Barcelona por estos lares y Madrid se promocione tan poco. Que no se espabilen los castellanos, de hecho ya algunos reputados medios, como el Huffington Post ya atribuyen a Barcelona el origen de las tapas. Dentro de nada, y para mayor inri de los nacionalistas, Barcelona será la cuna del flamenco, los toros (con perdón) y las pelis de Almodóvar :-D
Lo que más he escuchado por la calle son conversaciones de trabajo. Es increíble lo que echaba de menos entender de qué se habla por la calle, pero si algo pillo cuando ando por Seattle es que las conversaciones no son de trabajo sino de otras cosas, como deportes, ocio o compras. En Madrid he escuchado cosas como “… y entonces la paga extra la pides al final de…”, “… ¡es que tienes derecho! y si no te hace caso, hazme caso, le mandas a tomar por culo o le denuncias, coño!…”, “… a ver: si te has cogido esos días, las vacaciones que te corresponden…”, “…de la función pública, salen este año o a principios del que viene, a ver si tengo suerte esta vez…” y más conversaciones incluso con nombres propios, sin ningún pudor ni precaución.
Por la calle me han pedido dinero. Me han empujado y nunca me han pedido disculpas. He visto muchos pequeños comercios, empresas pequeñas y familiares, de las que aquí empiezan a ser un recuerdo en beneficio de las grandes cadenas y multinacionales. Por la calle, cogido de la mano de mi mujer, se me han acercado dos gitanas vendiéndome un clavel al grito de “flamencou, flamencou dansing”. Verídico. No sabíamos si reírnos o preocuparnos por nuestra pinta.
He visto manifestantes falangistas pidiendo trabajo a las 10 de la noche en la puerta de mi hotel (estaba cerca de Génova) y manifestantes comunistas pidiendo trabajo a una hora más temprana por la calle Alcalá. Digo yo que para una cosa que están de acuerdo ya podrían quedar a la misma hora en el mismo lugar y luego tomarse juntos unas cañas.
Paseando por la calle me he reencontrado con el “efecto galón”. Este efecto es aquel por el cual un conserje de tres al cuarto se cree el Jefe del Alto Estado Mayor por el hecho de estar al mando de la portería. Los he visto muy ocupados leyendo el periódico o sosteniendo el edificio por la jamba de la puerta. Los porteros fueron grandes amigos en mis tiempos de agente inmobiliario.
He visto una cola enorme de gente esperando para entrar en una tienda que ofrecía juguetes, todos a 10 euros la unidad. La gente se llevaba literalmente sacos llenos de juguetes. Las crisis son para los padres, los hijos siempre tendrán sus Reyes. O deberían. Aquí hay una ONG que dice algo así como “ningún niño sin juguetes en Navidad”.
He visto todo muy caro. Más caro que antes de la crisis. Todo muy caro menos el alcohol que se me ha antojado muy barato, quizás más barato que antes de la crisis. Muy baratos y con mucha oferta: los zapatos. Muy caros, carísimos, los productos electrónicos.
Por lo demás, Madrid sigue oliendo a tabaco. A tabaco por las calles, en los bares (parece que a partir de enero ya no se podrá tampoco), en los portales de las oficinas, en las colas del autobús. Me he traído el olor de tabaco a Seattle en la ropa y espero que se lo lleve de una vez por todas la lavadora eficiente y el detergente biodegradable.
Pero me ha encantado volver a pasear por el centro de Madrid, un lujo para los que allí estáis. No os quepa la menor duda. Volveremos a Almería ahora en Navidades, como el turrón, si los hijos de mala madre del Sepla, Iberia, Aena o los que toquen dejan de arruinarnos las fiestas y utilizar como moneda de cambio a los usuarios (que también son trabajadores), como todos los santos años en este santo país llamado España.




Amén. Genial radiografía de lo que significa volver a esa España personal que tenemos cada uno después de una larga temporada en terreno americano.
¡Ay, esas tapitas!, “¡dos de lomo con patatas a lo pobre para la pareja del fondo!”, ¡qué recuerdos!.
Un abrazo grande para los dos.
Muchas gracias Javi! Tengo que ponerme al día con tus aventuras por UK, que me tienes despistado últimamente con tantos cambios!
Si es que cuando dediqué en la charquita un tema a la cocina, no andaba despistada. Podríamos dedicarle uno a las tapitas también y así alguien que no es de por aquí sabría al menos de que hablamos.
Momento comida en Navalafuente, y si decís que vais de mi parte tendrá que pasearme cogida a lomos el bueno de Enrique (con lo que yo soy y con lo que él es!jajajaja) Fué una promesa del pasado , cuando empezaron, ya que nosotros fuimos de los primero clientes que pisamos su casa y probamos los deliciosos manjares que allí se degustan. Cuando Mariano dedique el post a la comida del Hostal, ya os comentaremos el que pedir y más o menos por cuanto. O les invitaremos a ellos a que nos lo comenten para su beneficio, jaja.
Que bonito está Madrid! ayer pude comprobarlo un poco, pero volveré porque como estaba lloviendo no se estaba demasiado cómodo con los paraguas chocando con los transeuntes. Si a Mariano le parece bien, le enviaré fotos para que cuelgue alguna en esta página.
De todas maneras, Madrid es uno de los sitios más bonitos y no nos estamos publicitando demasiado. Quizá también podríamos dedicar un espacio que nos enseñase que hay por estas tierras de España para los que nos desconocen aún.
Bueno y para los que no se sepan el refrán “DE MADRID…AL CIELO!”
Besos madrileños.
ALI OLIIII!!! :)
Pues parece que esta vez volver a Espanya no te dejo tan cabreado, no?
Bueno, han habido luces y sombras, para qué engañarnos. Ahora en Navidad, volveremos por Almería. A comer más!!!!
Oooooooh, que delicia. Después de leer el “menú degustación” del que disfrutaste durante tu estancia en España, cualquiera se va ahora a la cafetería del hospital a comer… Que triste.
Por cierto, las tapas no sé, pero los canalones seguro que sí!! Jajajajajja!! ;) (Lo de los canalones lo oí una vez no sé dónde, pero nunca lo confirmé).
Saludos
Excelente, Mariano.
Juan
Joel, son canelones, de cannelloni, en italiano. Besitos
Ostras ,Mariano ,con sólo leerme el artículo me he engordado 2 kilos ,y encima de cara a las navidades.Lo de que Madrid está precioso es verdad ,lo malo es que al alcalde se le ha ido un poco la olla y parece que la deuda la van a tener que pagar los nietos de los actuales madrileños.Yo nunca he entendido la obsesión que tienen los americanos con Barcelona(ciudad también interesante),cuando Madrid es una ciudad con mucho más ambiente,cultura y arte.En cuanto a lo de los nazionalistas apropiandose del flamenco ,los toros y las pelis de Almodovar ,permiteme que lo ponga en duda ,por que creo que son más fanáticos y xenófobos que inteligentes.
Llevo unos 8 meses viviendo en Madrid, siendo natural de Zaragoza. El cambio a una gran ciudad como Madrid es radical. Las posibilidades de ocio de Madrid son inmensas, y el transporte público es de los mejores del mundo. La ciudad en sí es espectacular en cuanto a historia, arte y cultura y turismo (no sólo Madrid y alrededores, sino ciudades cercanas como Toledo o Segovia). Además ahora en Diciembre abren la línea AVE Madrid-Valencia (otro punto positivo para el transporte “público”). Comparto contigo las cosas “molestas” como que todo esté inundado de humo (esperemos que la nueva ley antitabaco sea efectiva), o determinados elementos de la sociedad civil. Como dicen en los anuncios… “Madrid drives me crazy!!!”